Dilma Rousseff: golpe bajo en Brasil

Dilma Rousseff

Foto @OvaVa34

 

 

En marzo del 2015 compartíamos la noticia de la presencia de Dilma Rousseff en un supermercado del barrio Malvín. Hoy vemos que fue destituida en Brasil por un Parlamento que dio un golpe bajo al sistema democrático latinoamericano.

 

 

Lo primero que tenemos que señalar es que Dilma Rousseff no robó ni llevó a cabo una práctica de corrupción para su enriquecimiento personal. Lo segundo que vamos a decir que es muy cierto que se equivocó en su proceder: camufló las cuentas públicas para mostrar números distintos a los reales. Lo tercero que vamos a decir es que con ese criterio ningún presidente uruguayo desde la Dictadura hasta la actualidad podría haber terminado su mandato en nuestro país.

Lo que de fondo ocurrió en Brasil con la destitución de Dilma Rousseff, que contó además con millones de votantes que la eligieron, es la finalización de un ciclo de izquierda o progresista que intentó distribuir de mejor manera la riqueza del norte.

Hace más de un año, según informó el dirio El País “la mandataria brasileña compró algunos artículos básicos, entre ellos sachets de leche”, en Malvín. “Algunos compradores y empleados del supermercado que la reconocieron de inmediato le pidieron para tomarse una foto. Según pudo saber El País, Rousseff aceptó gustosa posar para los curiosos e incluso los animó a subirlas a las redes sociales”.

La ex presidenta brasileña estuvo presente en nuestro país para el cambio de mando entre Mujica y Vázquez. Hoy debió entregar su mandato a favor de los intereses de las clases altas más conservadoras de Brasil.

Como dijimos, estamos seguros que Dilma Rousseff, se equivocó al maquillar las cuentas públicas para amortiguar las críticas a su gobierno y lograr la reelección, pero esa práctica fue habitual en todos los países de América Latina y por gobiernos de distintos palos. ¿Por qué justo Dilma Rousseff, la primera mujer presidenta en Brasil, tuvo que pagar los platos rotos? ¿Por qué a los presidentes anteriores que también maquillaron las cuentas públicas el Parlamento brasileño no les realizó un juicio político?

Según Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz, “los golpes blandos ya se pusieron en práctica en el continente en países como Honduras (con Manuel Zelaya)  y Paraguay (con Fernando Lugo). Ahora, la misma metodología, que no necesita a las Fuerzas Armadas, se está utilizando aquí en Brasil”.

El abogado de la ex presidenta, José Eduardo Cardozo, afirmó que el proceso judicial fue “una gran farsa” y un verdadero golpe contra la democracia. Durante el proceso, incluso se filtraron algunas grabaciones secretas en las que se señalaba de que “el impeachment solo fue un intento de frenar las investigaciones del megaescándalo de corrupción en la estatal Petrobras que golpeó tanto al partido de Rousseff como al de Temer”.

Por ese caso de Petrobras, conocido como Lava Jato, algunos de los acusados por el partido PMBD fueron Renan Calheiros, quien es el titular del Senado y primero en la línea de sucesión presidencial después del actual presidente Temer; el senador Romero Jucá, exministro de Planificación del actual presidente; el expresidente brasileño José Sarney, que gobernó desde 1985 a1990, y Eduardo Cunha, jefe de los Diputados que fuera suspendido.

Es evidente que la destitución de Dilma Rousseff se enmarca en un enfrentamiento de distintos sectores sociales de Brasil, el cual también se puede ver en países de América del Sur.

Existe una campaña cierta de desprestigio de los gobiernos de izquierda en el continente. Pero hay algo que nos tiene que quedar claro, Dilma Rousseff no es la ex presidenta argentina Cristina Fernández. No robó para su beneficio personal y no cometió delito de corrupción. Llevó adelante una práctica común en Brasil de maquillar las cuentas públicas.

Lo que tendría que haber sido un duro llamado de atención a su cargo, como ocurrió con anteriores presidentes, terminó en una destitución que provoca un golpe bajo a la democracia latinoamericana.

El denominado “Golpe Blando” en Brasil acaba de ocurrir. No solo es blando, es bajo, porque utiliza estructuras constitucionales para aplicarse. Es cierto que la destitución se llevó a cabo dentro de la Constitución, pero el sentido de la misma es ocultar una megaestafa de ayer de los que iniciaron el juicio hoy. Ese es un delito mayor que los brasileños no deberían perdonar en las próximas elecciones.

Por otra parte, Dilma Rousseff no está imposibilitada de llevar adelante funciones públicas. ¿Cómo es eso? No puede ser presidente pero puede ser ministra!!! Si es corrupta como afirmaron los que iniciaron el juicio político, ¿por qué puede realizar actividades públicas? No cierra por ningún lado…

¿Y vos qué pensás?

 

 

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