Federico Righi: con la música en el alma

Federico Righi

Federico Righi

 

La trayectoria musical de Federico Righi es extremadamente vasta. Ha recorrido con su bajo muchos países deleitando con su calidad musical. La buena noticia es que Federico Righi es nuestro, del barrio, de la calle Andrés Gómez, de la Escuela Experimental, del Club Malvín, de la Plaza Chopin. En esta entrevista disfrutamos su historia.

Federico Righi con Serrat

Federico Righi con Serrat

 

Primero lo más importante. ¿Cómo estás de salud?

Me estoy recuperando de una cirugía de columna de hace una semana, por lo tanto estoy bien con algunos dolores y movilidad restringida, empezando a caminar. Pero en recuperación, necesito tiempo para estar cien por ciento.

Siempre viviste en Malvín, ¿qué significa para vos ser del barrio?

Mirá, yo he tenido con la música la posibilidad de viajar a muchos lugares del mundo en todos estos años y para mí Malvin es el mejor barrio del mundo. No sé si queda claro!!! Jajaja!!!

Una pregunta que venimos haciendo en todas las entrevistas: ¿cuáles son los cinco lugares que te gustan más de Malvín

La playa, el Molino de Pérez , la Escuela Experimental, la esquina de Orinoco y Amazonas, y en general sus calles y sus plazas.

Si tomáramos en cuenta tus recuerdos de la niñez y lo que ves ahora ya pasados los 40 años, ¿qué le ves de distinto al barrio?

Cuando éramos chicos por lo menos en mi cuadra, que era Andrés Gómez, vivíamos con la puerta abierta y mis amigos (Santi Lacasa, Rodrigo Candia, el Patán, el Ñoqui, el negro Héctor Vieira, entre otros) entraban y salían de casa cuando querían, jugábamos mucho en la calle al fútbol, basket, el cordón, el paño, la rayuela, la escondida… Teníamos una barra de la cuadra que íbamos a la escuela juntos y tratábamos de estar en un murito hasta que las madres nos gritaban “ a comer” y ahora veo que se ha perdido eso de jugar en la calle a cualquier cosa o salir a andar en bici por ejemplo. Otra cosa que ha cambiado es que se han construido muchos edificios y casas nuevas que le ha dado al barrio otro perfil. El Club Malvín es un ejemplo, creo que la forma de relacionarse es distinta, los vecinos nos conocíamos casi todos y había una gran solidaridad.

¿Qué recuerdos tenés de la Escuela Experimental?

Fue una etapa divina de mi vida, creo que la mayoría de mis amigos son de esa época y nos seguimos viendo. Un gran recuerdo que me marcó fue mi maestra de tercero y sexto, Maria Rosa Sansone, una gran docente y persona. Todavía la sigo viendo. Además de que la escuela es divina, me acuerdo de treparnos a los árboles de mora y volver con la túnica violeta a casa. Mi hija mayor fue a la Experimental, ahora ya está en el liceo, y la mas chica sigue yendo. Para mí es la mejor opción educativa escolar en Malvín.

Los instrumentos de Federico Righi

Los instrumentos de Federico Righi

 

¿Y cuándo comenzó a picarte el bichito de la música?

Bueno en realidad mis primeros recuerdos que tengo de los dos o tres años son con música porque mi abuela era profesora de piano y ella me cuidaba, entonces me sentaba al piano a poner los dedos en las teclas y ella tocaba piezas de Chopin, Bach, Bethoven, etc. Pero también a mis viejos les gustaba poner música y mi viejo tocaba la guitarra y cantaba en casa. Escuchaban mucha bossanova, jazz, tango (radio Clarín), Zitarrosa, Los Olimareños, murga.

Luego cuando nos mudamos y a los siete años comencé a aprender guitarra con un profesor del barrio (Segundo González) y desde ahí nunca más paré de relacionarme con la música. Me acuerdo que mi viejo me regaló un cassette de Rada y de los Beatles y ahí fue como si mi ser me decía “yo quiero eso”, jajaja!

De todos los instrumentos que hay a nivel musical, ¿por qué el bajo?

Bueno ya en el liceo yo me había comprado una guitarra eléctrica y me juntaba a tocar con amigos (Nico y Martín Ibarburu, Nicolás Parrillo, Gonzalo Carracelas, Diego Varela y Martín Paolillo). De todo ese rejunte se formó una banda llamada Raíces que hacían temas de Dino, Rada , y otros, entonces como yo fui el último en acoplarme y había tres guitarras yo agarré el bajo, pero no tenía bajo, tocaba con la guitarra las cuatro últimas cuerdas que son las graves. Pero el padre de Martín Paolillo, (el gran Buby Paolillo, al que siempre le estaré agadecido),  tocaba el bajo y me lo empezó a prestar para ensayar. Así me fui enamorando del instrumento.

 

con Pepe Gonzales en sala Verdi

con Pepe Gonzales en sala Verdi

 

¿Cuáles son tus referentes en Uruguay y en el mundo de ese instrumento?

Al principio eran los que tocaban los temas que hacíamos pero luego empecé a escuchar a Urbano Moraes, luego siendo más grande a Marcelo “Taquini” Nuñez que era del barrio y tocaba con Mariana y Osvaldo. Un día estábamos por ensayar en lo de Nico Parrillo con Raíces y apareció el Chole con dos discos que me cambiaron la vida.

Uno de un pianista llamado Chic Corea en el cual tocaba un bajista John Patiticci y otro de un bajista llamado Jaco Pastorius, que no paré de escucharlo nunca más y es un referente mundial de todos los que tocan el bajo en el planeta, como si fuera Maradona o Jordan viste. Luego con el tiempo con toda la música que uno escucha se va influenciando sin darse cuenta.

Actualmente me gusta mucho Anthony Jackson, Michel Alibo y todos los bajistas africanos en general.

¿Te acordás cuándo y dónde fue tu primer toque?

Si claro, fue en la ACJ de Portones en una peña con este grupo Raíces y la segunda fue en el carnaval del Club Malvín conducido por Omar Gutierrez que me acuerdo que tocamos en el momento entre que se iba una murga y venía otra, unos nervios! Me acuerdo clarito de ese toque porque el Club estaba repleto y nosotros hacíamos nuestras primeras experiencias.

Has tocado con infinidad de artistas, ¿cómo ha sido tu recorrido musical?

Luego de que Raíces se cambió de nombre y paso a llamarse Praia y yo no toque más empecé a estudiar con Gustavo Ogara, Luigi Lalinde y Taquini Nuñez, pero no por mucho tiempo. Más bien me considero un autodidacta del instrumento.

Me empecé a juntar con los Ibarburu y en el 91 formamos un grupo llamado Pepe Gonzales que ganamos un premio Fabini al mejor grupo de música instrumental en el año 92 y comenzamos a tocar bastante por diferentes boliches y teatros. A través de este grupo los mellis fueron llamados por Jaime Roos y yo por Jorge Schellemberg y comencé a tocar con él mientras hacia el ISEF , Luego me llamó Mariana Ingold y Osvaldo Fattoruso que eran mis ídolos. Al mismo tiempo empecé a interesarme por el jazz y la fusión y empecé a tocar en un boliche llamado la Bodeguita del Sur con un pianista llamado José Reinoso con el cual aprendí mucho. Era una jam, esto quiere decir que primero tocaba el grupo estable dos pases y luego se invitaban a músicos que quisiesen tocar, entonces había un aprendizaje constante.

Toqué en La Pataia varios años y así vas conociendo músicos y te van llamando. En el año 99 como Francisco Fattoruso  iba a ser padre me mandó de cambio y fui de gira con los Ilya Kuryaky por Méjico y Estados Unidos y cuando volví me llamó Rada que para mí fue lo más grande que me pasó porque tenía todos sus discos, así que imagínate, y todavía sigo ahí con él, también con Larbanois Carrero, Ana Prada, Mauricio Ubal, Fernando Cabrera, Sara Sabah y otros.

Festival de Jazz en La Pataia

Festival de Jazz en La Pataia

 

De los artistas que nos nombraste, ¿cuáles influyeron más en tí en lo musical?

Tengo varios, pero creo que Osvaldo Fattoruso fue una gran influencia en mí. Lo escuchaba mucho y tocar años al lado de ese monstruo fue algo impagable, gracias a él pude tocar con muchos artistas extranjeros. También te puedo nombrar a Fernando Cabrera que me enseñó sin querer a tocar o ver el bajo desde otra perspectiva, me enseñó a tocar para la música, para lo que la canción necesita dejando de lado el virtuosismo personal y meterse adentro de la letra para poder interpretar. También aprendí mucho de Gastón Ackerman, José Reinoso, La Banda de Rada, del Lobo Nuñez y sus tambores,  y creo que de todos se aprende algo.

¿En este momento cómo estás viendo al rock nacional o la música nacional?

Me parece que hay una gran cantidad de músicos y bandas que hacen música de gran nivel. El ejemplo más visible es NTVG y La Vela, El Cuarteto, Los Buitres, Hereford que ya no está, La Abuela Coca, Congo Bongo, La Triple Nelson, son muchas pero también hay otras bandas que no son tan conocidas que están buenísimas, es interminable nombrarlas. Creo que se profesionalizó mucho la música en si en cuanto a equipamiento de audio, estudios de grabación, instrumentos buenos que antes no había acá y eso es súper positivo.

En el futuro musical inmediato de Federico Righi, ¿qué es lo que se viene?

Luego de la recuperación en la cual estoy pienso seguir tocando con Rada, Larbanois Carrero, Ana Prada, Sara Sabah y el que me llame. Estoy escribiendo un método de bajo basado en los ritmos de Latinoamerica.

Tengo en mente para el próximo año poner una escuela o más bien taller de iniciación musical para niños que puedan experimentar diferentes instrumentos.Creo que la música es un arte que hace crecer todos los sentidos, ayuda al aprendizaje en general, genera vínculos y hace que se pueda compartir un rato con otras personas con un fin común y eso hace que el espíritu se agrande o expanda. Tambien quiero grabar mi segundo cd (el primero se llama El Fondito y es Instrumental) y seguir dando clases.

¿Cómo es para la familia la vida de músico?

Bueno no es fácil en el sentido que se viaja mucho y con dos hijas se complica. Se extraña pero siempre me las arreglé con ayuda de la familia y de mi ex pareja. En mi caso a mis hijas las llevaba a los ensayos y a algunos shows, a ellas les gusta la música. No es una vida por decirlo de alguna manera tradicional como ser bancario o trabajar en una ferretería porque los horarios varían, pero yo lo tomo como un trabajo como cualquier otro y lo amo.

Su camiseta de Malvín cuando tenía 6 años

Su camiseta de Malvín cuando tenía 6 años

Cambiando de tema, has sido socio e hincha de Malvín, ¿cómo estás viendo este momento de triunfos en la Liga Uruguaya?

Soy hincha a muerte de Malvín junto con mis hijas que me ponen al tanto de todo, sobre todo Martina la mayor que le encanta el basket. Vivo la Liga, me pongo muy nervioso con los partidos y de aquel Malvín de mi niñez y adolescencia con este no tiene nada que ver. Ahora hay un gran profesionalismo, el club tiene los recursos necesarios para mantener ese gran plantel que posee, y creo se ha trabajado de la mejor manera y los resultados están a la vista, vamo arriba la Playa!!!

Si tomamos en cuenta que al básquetbol se juega con 5 jugadores, ¿cuáles serían los 4 músicos restantes en la banda ideal de Federico Righi?

Martín Ibarburu en batería, Jorge Trasante en percusión, Mauro Pérez en teclados, Benji Barreiro en saxo, pero si hubiese guitarra Nico Ibarburu.

Gracias Fede por tu buena onda y esperamos que te recuperes pronto y vuelvas a las “canchas” con tu música excepcional.

 

¿Sabías esto?

Compartí la información
9

Seguramente te interese...

1 Response

  1. septiembre 7, 2017

    […] domingo 10 de setiembre se llevará a cabo un Encuentro de coros a beneficio de Federico Righi en el Centro Cultural La Gozadera. Desde las 17 horas actuarán Coro La Gozadera, Coro Quetupé, […]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 

Simple Share Buttons