Ruben Villaverde: “si elimináramos la droga, no eliminaríamos los delitos”

Ruben Villaverde (foto La República)

Ruben Villaverde (foto La República)

Ruben Villaverde sale caminar todos los días por la rambla de Malvín y se lo puede ver acompañado de su perro. Su andar sereno no condice con el frenesí que tuvo que vivir mientras estuvo al frente del Sirpa. En esta entrevista habló de todo: de su alejamiento de su cargo, del por qué de la delincuencia juvenil, de la rehabilitación y de nuestro principal enemigo. Enterate!

 

 

Siempre te vemos caminando por la Rambla de Malvín. ¿Desde cuándo estás en el barrio?

Desde el 1º de setiembre de 2002.

¿Cuáles son los 5 lugares más lindos del barrio para Ruben Villaverde?

La playa, Plaza Fabini, el centro de Orinoco, la calle Concepción del Uruguay y la plaza Sandino.

¿Hay datos específicos sobre los delitos de menores en los barrios? ¿Existe información sobre Malvín?

Existe un mapa del delito que no discrimina entre mayores y menores. Malvín está claramente mejor que otros barrios de Montevideo.

¿Por qué Ruben Villaverde no está más en el Sirpa?

Oportunamente el Ministro Bonomi me ofreció continuar. Agradecí el honor que eso implica, pero es una tarea de gran desgaste y los 3 años y medio que estuve allí consumieron buena parte de mis energías.

¿Pesaron las denuncias realizadas por los funcionarios para tu partida? ¿Mientras eras Director del Sirpa, cómo era el compromiso de los funcionarios?

En el período que me tocó actuar, presenté 27 denuncias penales. Nunca lo hice haciendo correr la voz en los medios para lucimiento personal. Las Comisiones del Parlamento que me llamaron tienen todos los documentos al respecto. Luego de irme, un ex funcionario presentó una denuncia, de eso hace unos ocho meses, pero nunca fui citado por ninguna razón. No tengo quejas de la labor de los funcionarios. Ellos actuaron con mucho compromiso y responsabilidad. Las excepciones a esta situación general, dieron mérito a observaciones, investigaciones administrativas y, en algún caso, denuncia penal. Pero no podemos juzgar a 1500 personas por los errores de 15 individuos.

¿Cómo era el trato de los funcionarios con los menores infractores? ¿Es posible generar un vínculo saludable entre ellos?

El trato es bastante mejor de lo que la gente imagina. Me tocó trabajar con un máximo de 700 internos y, de ellos, el 80% tenía una actitud muy adecuada con los funcionarios. Había aproximadamente un 20% de los internos que, en algunas oportunidades presentaban dificultades en el relacionamiento, pero no era permanente la actitud hostil. De este grupo, mucho más reducido el número de muchachos a los que había que ensayar muchas estrategias de acercamiento, para desarrollar una comunicación adecuada. Pero, generalmente, siempre había algún funcionario, o algún técnico que encontraba la forma de dialogar, persuadir y trabajar con ellos.

En noviembre de 2010, afirmaste en El Espectador que “Hay que dejarse de embromar. Hay que asumir que hay tipos que no tienen recuperación. Si alguien les quiere dar una chance, entonces una chance tenés y si no, fuiste, viejo.” Luego de tu experiencia como Director del Sirpa, ¿mantenés esa opinión?

No. Me llevé alguna sorpresa. La dedicación que pone el personal, hace verdaderos milagros. En este mismo momento hay gente que pasó por SIRPA con delitos gravísimos y que encontrando los estímulos adecuados, ha salido adelante. El mensaje de la rehabilitación no puede ser único, cada caso es una historia diferente. Si encuentras la “línea” adecuada, puedes transformar historias muy embromadas. Por el contrario, vulgares “ladrones de gallinas”, si no los tratas adecuadamente, se pueden perder en el mundo del delito con mucha facilidad. Creo acertado lo que se discute entre gobierno y oposición de revisar el régimen de salidas transitorias, prestando mucha atención a quienes son reincidentes.

¿Por qué roban los menores?

¿Por qué roban los menores?

De acuerdo a tu mirada, ¿cuáles son los principales motivos por los que menores cometen delitos como rapiñas, hurtos o asesinatos?

Estamos en una sociedad hiper consumista, a ella hay gente que no accede fácilmente o directamente, no accede. Me aburrí de ver muchachos que caían por rapiña, y la falta cometida había sido quitar con violencia un par de championes, una campera, un celular. Hay una enfermedad con el tener y lucir ciertas prendas, que llevan a cometer delitos violentos. Obviamente, hay fallos previos. Una familia (que a veces no existe como tal) que no reaccionó a tiempo. Un sistema educativo que en la transición de Primaria a Secundaria, pierde gente por el camino. Una distribución de la riqueza muy injusta, que con pocas cuadras de diferencia, por ejemplo, las que van de la rambla por la que camino hasta el norte de Av. Italia, hace que parezcamos de mundos diferentes y nos separan mil metros de distancia.

¿De qué manera se podría revertir los delitos de los menores?

El mundo entero asiste (cada cual en su dimensión) al aumento sostenido en los delitos. La sociedad del consumo, individualista y cada día más competitiva, deja poblaciones enteras por el camino. El deseo irrefrenable de tener cada día más (de lo que sea), al costo que sea, hace que trabajemos cada vez más para satisfacer unas necesidades más sentidas que reales. Es así que para “darle” más cosas (materiales) a nuestros hijos, estamos cada vez menos con ellos. Después le pedimos al sistema educativo que haga lo que sólo los padres podemos hacer que es: educar a nuestros hijos. La mejor escuela del mundo puede producir genios del conocimiento, pero el amor de los padres es insustituible. Es desde el orden de la casa que puede operar mejor el sistema educativo. A veces queremos que la maestra le enseñe a nuestros hijos a cruzar la calle, a limpiarse las uñas, a saludar a los vecinos, a reciclar la basura doméstica y nos olvidamos que esa tarea queda mejor resuelta en casa. Peor aún, queremos inventar que los padres son amigos de los hijos, lo que me parece ridículo. Nuestros hijos hallarán en la sociedad a sus mejores amigos entre sus amistades que irán forjando con el paso de los años. Los padres debemos dar mucho cariño, así como ejercer la autoridad por la responsabilidad que tenemos.

Un gran intelectual como lo fue Michel Foucault decía que las cárceles eran fábricas de presos. ¿Qué opinás al respecto?

Mirando las cárceles del mundo, razón no le falta. De ahí a abrir las puertas, hay una distancia. Existen organismos internacionales que trabajan mucho en la elaboración de recomendaciones de buenas prácticas. Para los países del Tercer Mundo, poner en marcha esos programas ambiciosos, a veces, supone chocar con otras necesidades sociales con mejor opinión política.

Cambios que dieron resultados

Cambios que dieron resultados

Los centros de reclusión uruguayos que fueron pensados con la visión de otro siglo, ¿realmente permiten la rehabilitación y reeducación de las personas privadas de libertad?

Sólo puedo hablar de lo que hice. Recibí un sistema sin credibilidad y que en los veinte años anteriores había tenido 15.250 fugas (leyó bien, 15.250 fugas). Con 28 exámenes rendidos en año 2011 y sin nadie saliendo a trabajar. Lo entregué sin fugas, con más de 2.500 exámenes rendidos en 2015 y con más de 400 experiencias laborales exitosas, que redujeron la reincidencia del 80% largo, a menos del 20%. Se pueden hacer muchas cosas. Por ejemplo, sacarlos a trabajar. El apoyo del Pit Cnt fue fundamental para esa transformación.

Se ha generado un clima de cierta paranoia con algunos perfiles de menores. El miedo está latiendo en la sociedad uruguaya y la droga además ha provocado mucha violencia en los delitos. Cuando hablamos de menores infractores, ¿a qué cantidad nos estamos refiriendo? ¿Son tantos?

Al llegar eran 350 y llegué a tener un máximo de 700 internados. A eso hay que agregar unos 500 con medidas alternativas a la privación de libertad en todo el país. Si bien la droga causa estragos, tampoco es que todos los delitos sean causados “por la maldita pasta base”. Hay delitos ultra violentos con resultado de homicidio cometidos por gente que jamás consumió ni un cigarrillo común. Hay que tener claro que las muertes por “ajuste de cuentas” se dan entre los vendedores que quieren liderar un territorio a sus anchas, no necesariamente son consumidores.

Hay docentes que van a dar clases al Sirpa. ¿Cómo es el desarrollo de las clases en un centro de reclusión de esas características? ¿Cómo es el trato de los reclusos con los profesores? ¿Qué aportan las clases dictadas en cuanto a la rehabilitación de los reclusos?

Se aplican medidas de seguridad discretas, pero nunca me tocó vivir un problema entre internos y docentes. Por el contrario, eran bienvenidos. Como todo aquel que es percibido como que los va ayudar. Luego, eso no se traduce en resultados espectaculares. Tienen más dificultades de aprendizaje que los muchachos que no presentan problemas con la ley. De hecho, salvo excepciones, son desertores tempranos del sistema educativo

Lograste reducir la cantidad de fugas. ¿Cómo fue ese proceso?

El gerenciamiento anterior a mi llegada (Jouroff, Arbesún), trabajó mucho con el personal, realizó cursos de capacitación en seguridad, etc. Llegué con un terreno mejorado. De 1.200 fugas en 2009, pasamos a 250 en 2011. En 2012, logramos traerlas a unas treinta. Continuamos un camino ya trazado, y tuvimos mucho apoyo del Ministerio del Interior, en el control externo de los perímetros. Pero, sobre todo, llenamos de actividades los centros, incorporamos personal que era escaso y se hicieron obras de infraestructura que mejoraron la situación de caos.

¿Cuáles son los valores más trascendentes de los reclusos menores?

Por un lado, una referencia obsesiva casi al amor por su madre. Por otro, una distorsionada idea de la importancia de “tener” cosas.

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En las elecciones pasadas estuvo en juego el plebiscito por la baja de edad de imputabilidad. ¿Cuál fue tu opinión? ¿Qué votaste?

Voté no a la baja. Por el cargo que ocupaba no correspondía expresarme sobre el punto. Tuve el apoyo de todo el sistema político y utilizar un cargo para incidir en ese plebiscito hubiera sido tan inoportuno como alejado de las normativas.

¿El sector político tiene realmente la voluntad de atender en profundidad los delitos de los menores?

Sí, tal vez, la falta de acuerdo acerca de cuál es el mejor enfoque, le haga perder fuerza al sistema político en encontrar una mejor solución.

¿Volvería Ruben Villaverde a ser Director del Sirpa? ¿Bajo qué condiciones?

No creo que retorne, son lugares de desgaste extremo. La única forma de volver sería si me lo pidiera Mujica en un segundo mandato, por el enorme respeto que le tengo. Pero, la chance de ver a Mujica de nuevo presidente, por ahora, está lejana.

¿Qué le dirías a esa persona malvinense, de clase media, que puede sentir miedo de andar por la calle por si es víctima de un robo o una rapiña?

Los delincuentes se han especializado también en la selección de sus víctimas. Las personas que se muestran más temerosas o débiles son sus víctimas preferidas. Es mejor andar atento y decidido, que distraído y contando la plata en medio de la calle. No debemos renunciar a las calles, ni a las plazas, ni a los estadios, mucho menos a nuestra libertad. Si retrocedemos, daremos paso al narcotráfico (nuestro peor enemigo).

Gracias Ruben Villaverde por tu tiempo!

 

 

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