Se vuelven a aceptar mexicanos en el barrio!

Se vuelven a aceptar mexicanos en Malvín (foto El País)

Se vuelven a aceptar mexicanos en Malvín (foto El País)

 

En el mes de abril vecinos del barrio se manifestaron con un cartel de “No se aceptan mexicanos” para llamar la atención de las autoridades municipales por el estado del local que antes pertenecía a Tacuruses. Dos meses después la IMM fumigó el lugar y por lo tanto se vuelven a aceptar mexicanos en Malvín!

 

 

El diario El País colocó nuevamente a Malvín en el mundo de las noticias cuando informó que “luego de casi tres años de haberse transformado en un basural y en albergue provisorio de indigentes, el inmueble abandonado en la esquina de Hipólito Yrigoyen y Estanislao López, fue limpiado y fumigado ayer por funcionarios de Salubridad de la Intendencia de Montevideo. Hoy se procederá a tapiar con bloques para impedir que el lugar vuelva a convertirse en un depósito de residuos”.

La deplorable situación del lugar tomó notoriedad cuando en el mes de abril los vecinos aprovecharon la frase “no se aceptan mexicanos” ya que dio mucho que hablar en esos días a raíz de un cartel ubicado en la puerta de un café de Pocitos.

La frase mal interpretada del café de Pocitos fue tomada de una película de Tarantino, “Los Ocho más Odiados”, donde en un establecimiento de paso de la dirigencia, se ubica la leyenda “no se aceptan perros ni mexicanos”. Los dueños del café la tomaron con humor, pero alguno no lo entendió así y habló de discriminación, entre ellos el embajador del país azteca en Uruguay.

A partir de las quejas en las redes sociales, las autoridades municipales comenzaron investigar sobre la situación del local de Pocitos con muchísima celeridad. Esta velocidad de ejecución indignó a vecinos de nuestro barrio que hace años venían reclamando por el pésimo estado de la esquina de Estanislao López e Hipótilo Yrigoyen, donde antes funcionaba la parrillada Tacuruses.

“Atención, Intendencia, Acá tampoco se aceptan mexicanos” expresaba el cartel colocado en la entrada del local abandonado, que hace más de dos años que es tierra de nadie. En ese sentido los vecinos manifestaron que “desde entonces se ha convertido en un gigantesco basural, habitado por toda clase de alimañas y donde suelen refugiarse elementos marginales, que han llegado a originar cerca de diez incendios”.

Según declaró al Diario El País, el Concejal Diego Murara, “al otro día que colocaron el cartel, me comuniqué con el propietario del local que vive allí cerca y me dijo que estaba de lo más dispuesto para que se tapiara y se interviniera el lugar. Lo mismo en el caso de la intendencia y de la Policía que estaba preocupada porque el lugar funcionaba también como aguantadero, ya que algunos delincuentes rapiñaban y se iban a esconder ahí”.

Si bien la solución se hizo esperar, al fin llegó. En esta semana “unos 15 funcionarios de la IMM, vestidos con trajes blancos, tapabocas, guantes y botas, ingresaron al local y retiraron los retazos de tela, la ropa, los zapatos, las mochilas, los plásticos, la basura, las bolsas, las botellas y los vidrios rotos, entre otros objetos que allí se acumulaban. En total lograron colmar casi 4 camiones de basura”.

Por otra parte de acuerdo a información brindada por El País, con el fin de vitar que se arrojaran cosas en el interior o volvieran a utilizar el lugar para dormir, se colocó por la noche de ayer a un sereno y hoy a se procede a tapiar con bloques.

Los vecinos felices!

Pero más allá de eso, habrá que ver qué hacer en ese espacio de nuestro barrio. Según Murara el local generó deudas desde hace más de 3 años que sobrepasan los 4 millones de pesos por multas e impuestos impagos.

¿Y vos qué harías?

 

 

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