Uruguay – Brasil: Y un día volvió

Y un día volvió

Y un día volvió

Ya pasaron varias semanas de aquel día pero bien dicen, más vale tarde que nunca. Esta vez demoré en redactar esta nueva vivencia con la selección, por lo que espero puedan disfrutarla más allá del tiempo, cómo yo disfruté al hacerla.

Por Martín «Tincho» Garbarino

@tinchogarbarino

 

Era el día esperado por muchos, por más de 3 millones y medio de personas. Es que volvía ÉL, la BESTIA, el DEPREDADOR, el ANIMAL DEL ÁREA. Y por ende, éste no iba a ser un viaje más…

Desde el inicio todo fue diferente.

Es que en viajes anteriores solamente partíamos desde Montevideo los jugadores del medio local, más un pequeño grupo de periodistas. Y una vez en la ciudad de destino se iban incorporando los jugadores de Europa, México, etc…Esta vez todos partíamos desde Montevideo, con una “pequeña” diferencia, también estaba ÉL.

Como decía, otras veces las partidas eran tranquilas, entre mates y charlas de los jugadores y algún fanático que se arrimaba por una foto pero poco más.

En cambio, la previa a la partida de la celeste rumbo a Recife, era un caos. Seguridad por todos lados, y muchísima gente que se arrimó a despedir a la selección, pero principalmente para ver al 9. Es que es imposible sustraerse de todo lo que pasó anteriormente hasta ese día, el mundial, la mordida, la suspensión, la bronca, el FIFAGATE. Y ahora la vuelta a la celeste y justo frente a Brasil… Todo sumaba, todo parecía parte de un guión.

A punto de embarcar

A punto de embarcar

Habitualmente, los primeros en ingresar al avión somos quiénes viajamos a cubrir el partido para los distintos medios, en esta oportunidad al ser un vuelo en un avión pequeño sólo viajamos los periodistas de Tenfield, el crew de ALAS U y la delegación celeste.
Y así fue, subimos los periodistas, y los delegados de algunas instituciones primero, y mientras nos terminábamos de acomodar el primer jugador en entrar fue Suárez.

Yo ya he tenido la posibilidad de estar cara a cara con él en Liverpool, allí fuimos a hacerle una nota para el programa “Fanáticos” y alguna vez más en el complejo Uruguay celeste, pero no deja de sorprender e impactar el verlo, más aún luego de todo lo que ha pasado.

No es ser cholulo, es que es una estrella a nivel mundial, es como estar con Messi, Neymar, o cualquier otro fenómeno del fútbol…
Prueba de ello es la cantidad de gente que va sobre él en busca de autógrafos, fotos, etc., tanto en Uruguay como en Brasil. No debe ser fácil ser Suárez en ese sentido, agobiaba el solo hecho de verlo.

Entró, levantó la mano, guardó su equipaje y se sentó. Así fueron entrando uno a uno el resto de los jugadores y partimos rumbo a Recife…

Era un avión de 30 filas, y yo estaba en la última de todas. A partir de la mitad hacia delante como es costumbre, es toda para los jugadores.

Ellos van en sus lugares y nosotros en los nuestros, nadie siquiera piensa en pasar hacia delante, a lo sumo alguna camiseta que alguien lleva para que sea autografiada es entregada al primer jugador que esté más cerca y allí la van pasando…

El avión celeste

El avión celeste

El respeto y la seriedad es mutuo, tanto de jugadores a periodistas y dirigentes, como viceversa.

Viaje de casi 7hs que sobrellevaron entre mates y alguna ronda de truco.

Llegada al hotel cómo nunca hasta ahora había vivido, repleta de gente y de prensa local.

Todo esto hizo que la delegación tuviera que entrar por una puerta trasera al hotel para poder sortear esa ola humana que había fuera.
Hotel céntrico, algo distinto a los anteriores ya que por lo general el cuerpo técnico de la selección intenta ubicarse en lugares un poco menos accesibles o de menos movimiento de gente.

Seguridad las 24hs, y para ingresar al hotel te pedían todo el tiempo tu tarjeta magnética de la habitación para chequear que estuvieras alojado allí.

Todo este revuelo hizo difícil el contacto en pasillos o zonas comunes con los jugadores como sí había pasado en Bolivia por ejemplo, en esta oportunidad casi ni los vimos.

Solamente en algún momento vi bajar al “Tata”, a Victorino, a Matías Vecino y alguno más que se arrimaron al hall para saludar a algún familiar, amigo o ex compañero que iba a visitarlos.

Calor, humedad, esas eran las condiciones todos los días de Recife. Que sólo pudimos contrarrestar un mediodía de playa. Nos hicimos un lugarcito entre el trabajo para conocerla y disfrutarla junto a Andrés y Miguel Pastorino.

Cuidado con los tiburones!

Cuidado con los tiburones!

Simplemente divina, temperatura de agua ideal, todo hermoso, eso si… “cuidado con los tiburones”.

Luego el día del partido, esta vez, por problemas con las acreditaciones no pude estar en el campo de juego. Sentía bronca, yo quería estar ahí.

La idea era hacerle un seguimiento a Luis, pero al no poder acceder me tuve que conformar con seguir el partido como espectador, lo vi desde la cabina de transmisión junto a Juan Carlos Sceleza, Andrés Larrosa (productor) y Romano que ese día cumplía 200 partidos relatando a la celeste.

Saludo entre Suárez y Neymar

Saludo entre Suárez y Neymar

Salida a la cancha y saludo entre Suarez y Neymar, dos compañeros que defienden al barca, ahora enfrentados por los colores de sus países. Clima lindo, como le gusta al uruguayo. Abucheos a Suárez, y el Arena Pernambuco que temblaba. Todos pensábamos y creíamos que ese podía ser el día.

Pero todo se derrumbó a las 30 segundos, gol de Brasil. Y después a los 25´ otro mazazo que nos hacía pensar lo peor.

En la cabina nos mirábamos casi sin entender lo que estaba pasando, las caras lo decían todo…

Pero apareció Cavani, otro monstruo que tenemos la suerte de disfrutar y tener de nuestro lado, para que sobre el final de la primera parte nos diera una esperanza, esa esperanza que siempre nos regala la celeste por más complicada que venga la mano.

Y el segundo tiempo todo color cielo, apareció el temple y el grupo, el juego y la convicción, la fuerza y la garra charrúa, esa que este proceso nos ha hecho revivir a viejos y conocer a jóvenes. Y también apareció ÉL, para llenarnos a todos la boca y la garganta de GOOOOLLLLLL!!! otra vez Suárez se encargaba de pegarle a todos con lo que mejor sabe hacer, jugar al fútbol.

Nadie, ni el más “pesado” puede con él adentro de la cancha, fuera de ese rectángulo verde podrán entreverarlo y entreverarse, pero ahí adentro no tienen cómo pararlo.

Hinchada celeste en Brasil

Hinchada celeste en Brasil

Y así volvió un día, devolviéndole la alegría al puñado de uruguayos que ahí estábamos y a todos los que desde Uruguay empujaban.

Pudo ser aún mejor, pudo abrochar un 3 a 2 histórico en esa última pelota que con el pie el golero sacó al córner. Pudo ser mejor si, pero no lo fue porque quién sabe, tal vez, lo mejor está por venir…

 

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1 Response

  1. Iris dice:

    Genial, uno lee tus cronicas y parece que esta viviendolo. Gracias por permitirnos de esta manera ser parte de sus vivencias.

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