11S: Un puñal en el corazón de occidente. Columna de Diego Estevez

11S: Un puñal en el corazón de occidente. Columna de Diego Estevez
11S: Un puñal en el corazón de occidente. Columna de Diego Estevez

11S: Un puñal en el corazón de occidente. El 11 de setiembre marcó un antes y un después en Estados Unidos y también, de alguna manera, en el mundo. Columna de Diego Estevez

11S: Un puñal en el corazón de occidente.

EL DÍA QUE EL DIOS DE MEDIO ORIENTE TRAICIONÓ A OCCIDENTE

Momentos previos al ataque

El martes 11 de septiembre de 2001, cuando el reloj marcó las 7.15 Hs, -Al sur de las Américas-, mi amigo Matías y quien suscribe nos encontrábamos en el patio de la escuela hablando sobre el nuevo DT que teníamos en el club de Baby fútbol, mientras esperábamos para ingresar a clase. A la misma hora, al norte de las Américas, en el Aeropuerto Internacional Logan, de Boston, 11 tripulantes de Un Boeing 767 de American Airlines, el American 11, abrieron su puerta para que 81 pasajeros ingresaran a la aeronave. Lo que nadie sabía era que entre ellos iban 5 terroristas de Al Qaeda.

Los Faquires iban armados con pequeñas navajas, que hasta aquel fatídico día no estaban prohibidas.

El vuelo estaba programado para salir a las 7.45 Hs con destino Los Angeles, pero su partida se retrasó 15 minutos, por lo cual salieron a las 8 Hs. Aquí Matías y yo ingresábamos a clase junto a Débora, mi compañera de banco, para soportar los gritos de la maestra Judith.

14 minutos más tarde, mientras escuchábamos todo acerca de ese famoso Éxodo Oriental del que tanto alardean los maestros, del mismo Aeropuerto, otro Boeing 767 de American, el 175, levantó vuelo rumbo a Los Ángeles con 65 pasajeros a bordo – incluyendo a los terroristas-.

Cuando el American 11 llevaba 19 minutos en el aire, la sobrecargo Betty Ong llamó a la oficina de reservaciones de la compañía para informar que el avión fue secuestrado.

102 minutos de caos en la Zona 0

8.46 hs: Débora y yo hacíamos las mismas boludeces que efectuábamos desde marzo, jugar a embocar la goma de borrar en el agujero que estaba en la mitad de la banca. Mientras tanto en las Torres de las calles West St y Liberty St nadie imaginaba lo que estaban por vivir. El vuelo 11 que había sido secuestrado, fue desviado por los terroristas hacia Nueva York e impacta contra la Torre Norte.

Luego de esto, todos los medios de comunicación del Planeta entero pusieron el foco de atención en el Centro Mundial de Comercio.

A las 9.02 am, mientras la maestra Judith seguía contándonos cómo los habitantes de la Banda Oriental se iban de campamento junto al general José Gervasio, nosotros aún seguíamos con la gomita y Matías se unía para planear el próximo fin de semana. En la Zona 0 la gente estaba en shock, corriendo sin saber muy bien hacia dónde, miraban hacia el hueco que quedó en la Torre Norte, buscaban respuestas y la encontraron…el traidor disfrazado de ángel respondió con El Boeing 767, Americán 175 estrellándose contra la Torre Sur. La respuesta fue clara y nadie se animó a preguntar algo más.

Luego del segundo impacto el jefe de empleados de la Casa Blanca le avisó de los ataques al WTC, al Presidente Bush quien se encontraba en una escuela de Sarasota (Florida).

A las 9.59, la maestra por fin había cambiado de tema, nosotros ya habíamos puesto primera para salir al recreo. Pero por allá, ALÁ tenía más respuestas para el Tío Sam. Un minuto antes de las 10 Hs la Torre Sur se derrumbó.

El reloj estaba en 10.28 hs. Junto a Mati planeábamos ir a pescar el sábado y con Débora hablábamos sobre lo que íbamos a almorzar a las 12.15. El derrumbe en Manhattan fue un puñal en el hígado para los Neoyorquinos, porque lo estaban viviendo a metros, centímetros. Pero si bien ya no preguntaban nada y solo se dedicaban a correr para buscar un lugar donde esconderse y no tragar el polvo de la Torre Sur, parecía ser que el faquir mayor tenía las respuestas en oferta, la Torre Norte se cae, dando el penúltimo golpe y noquear a la Gran Manzana.

Aquella hermosa Isla, aquel maravilloso parque, se cubrió de polvo tóxico que hasta el día de hoy sigue afectando a los sobrevivientes, provocándoles cáncer.

A las 17.25, Matías y yo nos íbamos en nuestras bicicletas rumbo al club para la práctica. En el WTC el edificio 7 cayó. Algunas teorías dicen que en este edificio tenían todo armado para la demolición de las Torres Gemelas y que para no dejar pruebas lo inmolaron.

Aquel trágico martes dejó aproximadamente 3000 muertos incluyendo a Alberto “Pocho” Domínguez, un uruguayo que vivía en Australia y había viajado a EE.UU para visitar a su cuñada quien se encontraba con problemas de salud. Alberto era uno de los pasajeros del American 11.

Por Diego Estevez

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2 Responses

  1. Q tragico todo.. lo recuerdo y yo visité lss torres y subí exactamente un año antes… un desastre Xo muy buen escrito!! T felicito !!!

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