300 años de Montevideo: el desafío para el nuevo intendente

300 años de Montevideo: el desafío para el nuevo intendente
300 años de Montevideo: el desafío para el nuevo intendente

En el 2024 se cumplirán 300 años de Montevideo, ya que su proceso fundacional comenzó en 1724 y finalizó en 1730. Más allá del debate de nuestro aniversario, el nuevo intendente capitalino deberá tener presente este acontecimiento para celebrar y engalanar nuestra ciudad a la altura de las circunstancias.

Muy poco se ha hablado hasta ahora acerca de los 300 años de Montevideo. No es un aniversario más para nuestra ciudad y vale la pena que el nuevo gobierno departamental coloca en el mapa de celebraciones a la capital de nuestro Uruguay.

En la propia web de la IMM se explica que nuestro «proceso fundacional se sitúa entre 1724 y 1730». Montevideo fue fundada como una plaza fuerte debido a las incursiones constantes de los portugueses en todo el territorio, habiendo fundado incluso Colonia del Sacramento (recuperada por los españoles en 1716) frente a Buenos Aires y también intentado poblar la zona donde hoy está nuestra capital. Para contrarrestar el avance portugués España, mejor dicho, el gobernador de Buenos Aires Bruno Mauricio de Zabala, decide cumplir la orden del rey y comenzar a poblar el área ubicada junto al puerto natural sobre el Río de la Plata, en la gran bahía desde donde se puede apreciar el cerro de Montevideo. Durante ese período comenzó su etapa de colonización con la llegada de familias españolas desde Buenos Aires y las Islas Canarias, entre ellas nos suenan los nombres Artigas y Carrasco.

El primer plano de Montevideo estuvo a cargo de Pedro Millán en 1726, denominando a la ciudad “San Felipe y Santiago de Montevideo”. Las manzanas fueron delineadas según las Leyes de Indias, y en ángulos rectos. En ese tiempo, como señalamos, llegaron los primeros colonos desde las Islas Canarias. Durante la época colonial, la condición de Montevideo como principal puerto del Río de la Plata generó varios enfrentamientos con Buenos Aires, la capital del Virreinato.

Podemos afirmar que hay dos explicaciones sobre el origen del nombre Montevideo: la primera sostiene que proviene de la expresión en portugués «Monte vide eu», que significa «Yo ví el monte», frase pronunciada en la excursión de Fernando de Magallanes al divisar el Cerro de Montevideo. Por otro lado la segunda explicación se basa en que los españoles anotaron la situación geográfica en un mapa como «Monte VI De Este a Oeste».

Los historiadores también presentan una discusión acerca de la fecha exacta de la fundación. El dato que tomamos en cuenta a la hora de mencionar los 300 años de Montevideo en el 2024 es el siguiente: en 1724 Bruno Mauricio de Zabala arribó desde Buenos Aires a este territorio con un contingente de 110 soldados y 1.000 indígenas, armados además con una batería de 10 cañones, para la construcción del fuerte solicitado anteriormente por el rey. A éste se le llamó Fuerte San José. Una vez que el fuerte fue levantado fue el turno de la llegada de 37 personas originarias de las Islas Canarias afincadas en Buenos Aires, que fueron los primeros pobladores civiles de la nueva ciudad naciente. Para entonces, se habían reclutado más colonos en España que arribaron poco tiempo después.

Con el correr de los años Montevideo se fue transformando en una gran fortaleza, llegando a tener en sus muros cerca de 300 cañones, teniendo además un enorme depósito de armas, municiones y pólvora a disposición de una dotación militar importante para su época. Montevideo se transformó en la base naval de la Marina Real española en el Río de la Plata; y en su bahía fondeaban continuamente las naves de guerra españolas que patrullaban las costas americanas del Atlántico Sur y que tenían dificultades para atracar en Buenos Aires debido a su calado.

Debido a sus funciones militares, se volvió imperioso la construcción de un muro que protegiera a la ciudad. Así surgió la Ciudadela de Montevideo, la cual fue construida a lo largo de 40 años. Como diversas ciudades coloniales españolas de América, Montevideo contaba con una Plaza de Armas en el centro, frente a la Iglesia y el edificio de gobierno (la actual Plaza Matriz, la Catedral y el Cabildo -fundado en 1730-). La ciudad estaba rodeada de gruesas murallas (levantadas hacia 1741 y demolidas en 1829 ya como país independiente) con un gran portal de entrada, de los que hoy es testigo la emblemática Puerta de la Ciudadela sobre la Plaza Independencia.

Las Invasiones Inglesas de 1807, debido a que los ingleses buscaban romper con el monopolio comercial español, frente a una España que sufría a manos de Napoleón, marcaron la historia de Montevideo, liberada por tropas orientales ese mismo año. Fue considerada la “Muy Fiel y Reconquistadora” por parte de la corona española, incluso durante la Revolución de Mayo de 1810 (en Buenos Aires), cuando la clase alta de Montevideo decidió permanecer fiel a España y se resistió más adelante a la figura de José Artigas.

En 1828, tras la Convención Preliminar de Paz, el nuevo Estado Independiente establece a Montevideo como su capital. Luego de la Jura de la Constitución en 1830, se empieza a proyectar la “Nueva Ciudad” dejando atrás los límites de la Ciudadela. La actual Ciudad Vieja se fue convirtiendo en el núcleo cultural, financiero y económico de la capital, por lo que conserva hoy su riqueza arquitectónica e íconos del estilo Art Decó.

A principios del siglo XX, miles de inmigrantes europeos (españoles, italianos, en menor medida franceses, alemanes, armenios, húngaros, ingleses y judíos de varios países) transformaron a Montevideo en una ciudad cosmopolita y multicultural, sumándose el aporte de los negros esclavos traídos durante la época de la Colonia y que fueron liberados durante la Guerra Grande. Montevideo se fue ampliando a lo largo de la bahía, la costa este y el norte. El crecimiento fue desprolijo y poco planificado. En ese crecimiento va cobrando forma nuestro barrio Malvín.

Un antes y un después de la ciudad fue la construcción de la Rambla en 1910. Sin dudas le cambió la cara a la capital de Uruguay al lucir sus playas y arenas. Entre la década del 20 y el 30, cuando además se dama el fin del primer ciclo batllista (José Batlle y Ordóñez murió en 1929), se edificaron varios monumentos emblemáticos de la ciudad, como el Palacio Legislativo, el Estadio Centenario y el monumento Artigas en la Plaza Independencia.

Indudablemente nuestra ciudad cuenta con una historia preciosa y que vale la pena rescatar una y otra vez. Con los festejos por los 300 años de Montevideo se nos abre una nueva oportunidad para recorrer los laberintos del pasado y celebrar un acontecimiento tan importante para los montevideanos.

El nuevo gobierno que se elegirá en las elecciones departamentales de mayo del 2020 tendrá un hermoso desafío por delante, sentar las bases para festejar los 300 años de Montevideo. Hasta ahora se ha hablado poco, es momento de recordar que no falta mucho tiempo para comenzar a festejar.

A no dormirse!

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