Alejamiento de Pablo López del Club Malvín: en el corazón Playero

El alejamiento de Pablo López del Club Malvín caló hondo en muchos malvinenses. Si bien fue sorpresivo, razones hay para entenderlo. Desde la institución e hinchas, solamente existen palabras de agradecimiento para el hombre que llenó de gloria deportiva a Malvín

El alejamiento de Pablo López del Club Malvín no es un acontecimiento menor en el básquetbol uruguayo. Tras 14 temporadas consecutivas, 5 títulos, 8 finales, 12 semifinales y un podio sudamericano, la historia más rica de la institución del barrio lleva su nombre.

Sin dudas no fue una determinación sencilla.

De hecho, hace 5 años lo entrevistamos en el portal y nos regaló una frase contundente: «Me siento Malvín». No es un hombre más. Deja una huella imborrable, un sacudón de gloria permanente y un camino marcado por su dedicación, esfuerzo y mentalidad de superación constante. Malvín y Pablo López estarán entrelazados por siempre. Y es allí donde resulta triste la partida o su desvinculación, porque hay sentimientos que llegan hasta las fibras más íntimas de un lado y de otro tras 15 años juntos.

La decisión de la Comisión Directiva no fue nada fácil y sabemos muy bien que costó tomarla. Se hizo con mucha tristeza y un profundo dolor, pero los directivos azules entendieron que el ciclo del entrenador más ganador de la Liga Uruguaya había concluido, al menos por ahora.

Como dijo su presidente Sergio Somma, «hubo un desgaste natural en estos años» y así fue. Muchos buscan otros argumentos o incluso explican la desvinculación por la derrota 3 a 0 ante Urunday Universitario. Pero no, la explicación está en el desgaste, en un proceso de agotamiento que implicó muchos años de acumulación.

La exigencia que tiene Pablo dentro de la cancha también la tiene fuera. Y eso es lo que lo transformó en el técnico más ganador de la Liga Uruguaya. Pero esa exigencia implicaba una contrapartida de la Comisión Directiva, un esfuerzo constante por reunir más recursos y herramientas. Con los años, y a pesar de los títulos, el estrés de ganar y dar el máximo fue pasando factura tanto al entrenador como a los dirigentes.

La decisión que se tomó en este 2020 se meditó también en otros años. Pero la capacidad de Pablo y el agradecimiento enorme por los logros deportivos le permitían volver a dirigir un año más.

Hasta que el ciclo se cortó.

Fue un año muy especial y el estrés por la situación sanitaria que vivimos no ayudó en nada. Por el lado de la Comisión Directiva la preocupación se multiplicó a raíz de la suspensión de actividades y de la partida de varios socios o atrasos en las cuotas. Por el lado de Pablo la incertidumbre de entrenar, contar con sus jugadores y definir fechas de comienzo.

Pero el estrés y la auto exigencia del entrenador venían de mucho antes. Y Pablo dejaba evidencias de ello en distintos frentes. Tuvo un fuerte cruce con el presidente de la Liga, Ricardo Vairo, en Maldonado tras el partido con Trouville, criticó a los jueces, o mejor dicho, a la forma de designarlos; recientemente en una entrevista criticó a la prensa y a dirigentes en general. Sin dudas Pablo estaba molesto con los distintos acontecimientos que se sucedían y de alguna manera se dejaba absorber por ellos. Eran señales que algo no estaba funcionando de la mejor manera y los dirigentes lo sabían.

La derrota ante Urunday Universitario no ayudó. Malvín fue una sombra y perdió contra el octavo del campeonato tras barrida. Fue la gota que desbordó el vaso. Era momento de poner una pausa, de bajar la pelota, de barajar y dar de nuevo. Era momento de recomponer y sanar a pesar de la tristeza de la decisión. Porque aunque la mayoría no se dé cuenta, esta determinación tomada por la Comisión Directiva es sana para ambas partes. Ayuda a aflojar tensiones y a reflexionar desde otra perspectiva.

Fue como los divorcios de matrimonios largos, donde ambos saben que es momento de separarse y por alguna razón estiran la decisión. Así pasó. El alejamiento de Pablo López del Club Malvín se fue estirando, pero de alguna manera el ciclo ya estaba cerrado.

Genera tristeza, sí. Genera incertidumbre, también.

Será momento de reinventarse, de mirar con otros ojos la realidad y aprender de lo vivido, tanto para Pablo como para el Club.

El cariño de ambas partes es indestructible. No hay forma de penetrar un sentimiento tan hondo. Los mensajes institucionales en las redes sociales así lo evidencian. La decisión se tomó desde el dolor, pero también desde el convencimiento de hacer lo correcto.

Ambas partes crecerán mucho a partir de hoy. Nuevas puertas se abrirán hasta que sin duda alguna los caminos vuelvan a cruzarse. Porque así tiene que ser. El lazo es tan potente e íntimo que invita a reencontrarse.

Ahora, solo estamos en una pausa en el camino… necesaria, pero pausa al fin.

Puedes ver el vídeo homenaje a Pablo por parte del Club Malvín en el siguiente link: https://www.instagram.com/tv/CIEWPr3gR4f/?igshid=10iovierqdx2q

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