El arrepentimiento de Gabriel Pereyra

El arrepentimiento de Gabriel Pereyra
El arrepentimiento de Gabriel Pereyra (Foto: Sarandí)

En la jornada de hoy una editorial escrita en el Semanario Búsqueda generó ciertas reflexiones en la prensa y en los lectores. El arrepentimiento de Gabriel Pereyra respecto al manejo de la información en el contexto pandémico es una noticia en sí misma y que debemos aplaudir

No nos vamos a extender mucho acerca del tema. Pero la editorial de hoy en el Semanario Búsqueda titulada Confesión de un periodista avergonzado no podíamos dejar que pasara de largo. El arrepentimiento de Gabriel Pereyra respecto al manejo de los medios en los temas vinculados a la pandemia es una buena noticia, aunque no necesariamente es de ahora, ya viene proponiendo una postura discordante que en una entrevista Fernando Vega destacó oportunamente.

Ya nos hemos referido anteriormente a los tendenciosos que han sido los medios de comunicación uruguayos en cuanto a la información que se viene brindando en cuanto a las medidas sanitarias desde marzo del 2020.

En ese entonces advertíamos que mal le hacía a la transparencia democrática el vacío gigante denostado por los medios a las personas con miradas divergentes acerca de lo que estaba sucediendo.

Más allá de que se esté de acuerdo o no, los «supuestos negacionistas» de la pandemia, y en la actualidad, con más peso, de las vacunas, tienen el derecho a pensar y fundamentar sus opiniones en los distintos medios de comunicación nacionales. Sin embargo esos espacios fueron vedados sistemáticamente, aplicando los periodistas una censura de hecho en la creencia que esa opinión contraria debía ser demolida antes de nacer.

Al tomar ese camino la ética democrática se daña y el daño puede llegar a ser irreversible.

El arrepentimiento de Gabriel Pereyra, tras casi dos años de no generar espacios para los fundamentos no «oficiales», genera una buena noticia e invita a la reflexión a todos los periodistas que han seguido una línea similar. La democracia de la información puede tomar un aire nuevo a partir de esta editorial. Era hora.

El contenido de la editorial tiene diferentes aristas y cada una de ellas es sumamente relevante.

La censura

«Cometí uno de esos pecados que los periodistas no deberíamos cometer. Ejercí una censura despiadada en torno a información altamente delicada que involucra a toda la población«.

«No es que la censura deje de ser censura si se aplica a un tema considerado menor, pero el hecho de que la haya cometido sobre un asunto que tuvo y tiene al mundo en vilo la hace más elocuente, vergonzante, cobarde…«.

El contenido de la censura

«¿Las vacunas contra el Covid pueden ser peligrosas hoy mismo y a largo serlo incluso más que el propio coronavirus? Así como la voz oficial y casi toda la comunidad científica mundial y local se alinearon en favor de la vacuna ¿era imprudente periodísticamente darle voz a quienes propalan la no vacunación

«… parece evidente que la voz de los antivacunas tuvo una presencia absolutamente marginal, incluso en aquellos lugares que se dignaron a darle al menos algún espacio«.

El motivo de la censura

«Hoy me pregunto si los habré vetado para no caer en la lista en la que, de la noche a la mañana, cayeron personalidades públicas y respetadas como el semiólogo Fernando Andacht, el periodista y abogado Hoenir Sarthou o el escritor y docente Aldo Mazzucchelli, entre otros«.

Los argumentos a favor del discurso oficial

«… fui parte de la legión de heraldos que promovían la tesis indubitable a favor de la vacunación, insté a vacunarse por el solo hecho de que yo lo había hecho«.

El deber ser

«… si hubiese sido más periodista y menos militante hoy tendría más información«.

Estar a favor de las vacunas «¿es razón suficiente para no darles la voz de manera destacada a quienes, por su postura, están prestando atención a datos que el sistema tradicional y mundial de medios y las nuevas plataformas ocultan o censuran?«

Dato no difundido en los grandes medios

«¿Es o no importante saber que el VAERS (Sistema de Reportes de Efectos Adversos de Vacunas) norteamericano reporta un número de fallecimientos vinculados a las vacunas contra Covid muy alto comparado con las demás vacunas

Realmente la editorial de Gabriel Pereyra no solo pone en cuestionamiento su accionar, también el de la prensa en general, que se implanta un mandato de censura de acuerdo de hacia donde se dirija la corriente sin bucear en los fundamentos -y cuestionarlos ni hablar-.

¿Si así funciona la prensa en general qué podemos esperar del manejo en otros temas? La editorial de Gabriel Pereyra, sin decirlo, también traslada la responsabilidad a nosotros mismos al aceptar sin chistar, casi, a una prensa que no informa por sus propios medios, reproduce información ya establecida de antemano, predigerida, y la cual no se pone en duda.

Lo grave es, como sociedad, permitir que este tipo de periodismo sea el que nos lleve a tomar decisiones sobre nuestra salud, nuestro voto o nuestra visión país.

La editorial nos invita a reflexionar sobre cómo nos paramos ante un avance arrollador de los medios de comunicación y de las redes sociales con una ruta unidireccional. Allí, como señaló el Profesor Rafael Suárez, hay un trasfondo que debemos considerar. ¿Qué prensa queremos como ciudadanos? ¿Qué tipo de periodismo formamos e inculcamos como sociedad?

Gabriel Pereyra realizó su mea culpa, tarde, es cierto. Pero nosotros como ciudadanos también tenemos que asumir nuestra responsabilidad de aceptar un periodismo cada vez menos de investigación y cada vez más de difusión de información oficial. ¿Ese es el periodismo que pretendemos en una sociedad democrática?

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