Cerro Aguiar y Cañadón de La Palma: una aventura alucinante!

Cerro Aguiar y Cañadón de La Palma: una aventura alucinante!
Cerro Aguiar y Cañadón de La Palma: una aventura alucinante!

Todos los cerros de Uruguay tienen sus atractivos. En esta oportunidad fuimos a visitar uno ubicado en la sierra de las ánimas y realmente nos sorprendimos. Cerro Aguiar y Cañadón de La Palma: una aventura alucinante!

A poco más de una hora de Montevideo y como parte de la denominada Sierra de las Ánimas nos encontramos con un paraje espectacular de nuestro país. El Cerro Aguiar y Cañadón de la Palma se convierte en un paseo formidable y extremadamente disfrutable.

Hace tiempo que estábamos por conocer el Cañadón de la Palma. Varias personas nos habían contado sobre las características de ese lugar y siempre teníamos pendiente su visita. Lo que descubrimos es que el Cañadón de la Palma está mal denominado, ya que en el mismo espacio los recorridos son alucinantes y nos encontramos con lugares diferentes para admirar aparte del cañadón.

El paseo incluye, aparte del cañadón, la subida al Cerro Aguiar, la visita a la Cascada del Venado y la visita a la Quebrada de Darwin. Como siempre queremos contarte nuestra experiencia.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es lo siguiente:

El lugar está ubicado en una propiedad privada y es necesario registrarse antes del ingreso

Al igual que sucede con el Cerro de las Ánimas, Cerro Aguiar y Cañadón de la Palma se ubica en una propiedad privada y se deben cumplir determinados requisitos para poder ingresar.

Antes de ir hay que solicitar permiso por vía telefónica. Nosotros recomendamos comunicarse por whatsapp al celular que termina en 37, ya que es la persona encargada y siempre está en el lugar.

El costo del ingreso es, hasta el momento, de 200 pesos por persona.

Un aspecto esencial, como en casi todos los lugares agrestes de nuestro país, es llevar un buen calzado, un litro de agua y, en caso de subir el cerro, abrigo, ya que sopla mucho el viento allí.

Durante ciertos tramos del camino hay muchas piedras sueltas, barro, zonas donde es sencillo resbalarse. Llevar calzado apropiado

Ubicación del Cerro Aguiar y Cañadón de la Palma

En la falda Noreste de la Sierra de las Ánimas, donde nace el arroyo Pan de Azúcar, se ubican el Cerro Aguiar, con una elevación de 460 metros sobre el nivel del mar, y el Cañadón de la Palma, un salto de agua de casi 30 metros de altura.

El lugar se ubica a unos 16 kms de Pan de Azúcar y el acceso es por la Ruta 60, precisamente en el km 28.

Allí hay que doblar hacia el oeste, o sea hacia Montevideo, y comienza un camino de balastro con 3 o 4 porteras que hay que abrir y cerrar para llegar al establecimiento Cañadón de la Palma. El establecimiento está a unos 4 o 5 kms de la Ruta 60.

Ese es el acceso al camino desde la Ruta 60

Nuestro recorrido en Cerro Aguiar y Cañadón de la Palma

Nosotros llegamos luego del mediodía al lugar. Vale señalar que se puede ingresar desde las 8 horas.

La verdad que vale la pena llegar con más tiempo. No pudimos disfrutar de todo el paraje como hubiéramos querido y eso significa que volveremos pronto. Es un paseo para repetir en más de oportunidad para vivir una experiencia en modo calma y asimilar toda la buena vibra de este espacio sublime de nuestro país.

Hay que cruzar varias porteras para llegar al casco de la estancia

Luego de cruzar varias porteras por el camino de balastro llegamos al casco de la estancia a eso de las 14:20 horas. La tarde estaba espectacular.

Al estacionar había unos cinco o seis autos y enseguida salieron un hombre y una mujer quienes son los encargados del lugar. Nos recibieron cálidamente y nos tomaron los datos personales para luego indicarnos algunas pautas antes de iniciar el recorrido.

A las 14:30 comenzamos el paseo y a vivir una experiencia única.

El primer tramo es a campo abierto. Desde el casco hay que caminar varios minutos para llegar a la base del cerro.

El trayecto es muy cómodo y sencillo de seguir.

Delante nuestro iban cuatro mujeres que ya conocían el lugar y nos dieron muchos consejos de tramo en tramo.

Al igual que en el camino que une la ruta con el casco, hay que ir pasando algunas porteras hasta llegar a una bifurcación que abre dos caminos.

La vista en este primer tramo es hermosa, tanto a la ida como a la vuelta con el sol cayendo a nuestra espalda.

Luego de unos 30 minutos de caminata llegamos a la bifurcación ubicada en la base del cerro.

Hacia la derecha se puede ir directamente al Cañadón de la Palma, a la Cascada del Venado y a la Quebrada de Darwin. Ese recorrido no incluye necesariamente la subida al Cerro Aguiar y por lo tanto es mucho más corto y mucho menos exigente desde el punto de vista físico. Aproximadamente ida y vuelta serían unos 5 kms.

Mientras tanto el camino de la izquierda marca el rumbo hacia el cerro y aproximadamente hacer todo el trayecto implica un recorrido de unos 8 kms, tomando en cuenta ir y volver.

Nosotros tomamos el sendero de la izquierda, el trayecto más largo. Para que el lector pueda tener una idea demoramos casi cinco horas entre la partida del casco de la estancia y el regreso.

Ovins en Cerro Aguiar?
Ovins en Cerro Aguiar?

Ovins en Cerro Aguiar?

Luego de ir subiendo unos minutos nos encontramos con una señalización que nos llamó mucho la atención.

Recordemos que veníamos de conocer las leyendas alquimistas y masónicas del Castillo Pittamiglio y el Santo Grial hacía pocos días.

En el Cerro Aguiar nos encontramos con otra leyenda.

Según nos dijeron el punto que vemos indicado en la foto es un lugar que algunos ufólogos uruguayos consideran que pueden provocarse avistamientos de ovins y también las llamadas abducciones (puedes conocer más sobre este tema en el siguiente programa emitido por Radio Espectador).

Lo que sí podemos decir que muchas personas llegan a ese punto a meditar y a esperar algún contacto con extraterrestes.

Desde el punto de vista de la Radiestesia, para usar otro rango de referencia, el péndulo y las varillas no se mueven en ese lugar, mientras que unos metros más abajo la vibración es extremadamente alta, superando las 33 mil unidades bovis.

Realmente no tenemos mucha más información sobre este tema intrigante e invitamos a quién pueda aportar algo que se comunique con nosotros si lo desea.

En la medidas que vamos subiendo la visión del paisaje se vuelve cada vez más imponente. Sinceramente los ojos no dejan de asombrarse y admirar todo lo que se presenta.

Con dirección a la cima vale la pena girar cada tanto y ver el paisaje que está quedando detrás nuestro.

A la derecha por ejemplo se puede apreciar a la distancia el Cerro Pan de Azúcar, otra verdadera aventura que recomendamos realizar.

El gran objetivo o el gran atractivo para llegar a la cima es encontrarse con una cruz de madera de unos tres metros de altura.

Cruz de madera en la cima del Cerro Aguiar
Cruz de madera en la cima del Cerro Aguiar

A modo de precaución, recordar que la temperatura baja en la medida que vamos subiendo hasta lo más alto. Incluso en verano conviene llevar una camperita de nylon por las dudas y más si el día se presenta nublado. En invierno ir bien abrigado.

Es importante decir que la subida al cerro está señalizada. Si bien las señales no son siempre claras y evidentes, prestando un poco de atención se sube sin problemas. Está mucho mejor señalado que el Cerro Betete, por comparar con otro lugar agreste.

Al llegar a lo más alto e ir hasta el límite del terreno (hay un alambrado que impide el paso hacia el otro lado) uno puede quedarse horas contemplando la vista 360.

¡Es un espectáculo!

Aquí es donde decimos que vale la pena llegar más temprano. Como queríamos conocer la parte del cañadón no nos quedamos mucho rato arriba.

Nos dijeron que estando en la cima del Cerro Aguiar había dos formas de descender hacia el Cañadón de la Palma.

Por un lado teníamos el descenso corto, que es transitando por el sendero que nos lleva a la imagen que estamos viendo.

Podemos apreciar que entre los dos macizos de piedra existe una quebrada. Allí es donde se ubica el Cañadón de la Palma.

Muchas personas bajan por allí.

La verdad que nosotros no nos animamos. Por un lado no nos entendimos muy bien con la señalización que había en ese tramo del camino y por otro nos pareció extremadamente empinado. Así que por un aspecto de seguridad física tomamos el camino largo.

El camino largo era volver sobre nuestros pasos. Descender todo el cerro de nuevo, pasar por la «zona ovni» y llegar a la bifurcación.

Fue lo que hicimos.

En este tramo del recorrido existen tres lugares destacados para visitar. La primera decisión es entre la Quebrada de Darwin y el Cañadón, como vemos en la imagen.

Nosotros decidimos ir hacia el Cañadón. Pero allí también hay que tomar otra decisión entre el Cañadón de la Palma y la Cascada del Venado.

Tomamos la determinación de ir primero al cañadón pensando en que era el lugar más apto para intentar bañarse, ya que uno de nosotros quería meterse al agua.

Mientras el camino de ascenso al cerro es amplio y abierto y no presenta muchas complicaciones salvo algunas piedras sueltas y la exigencia física de la subida, el recorrido de la parte del «agua» es totalmente diferente.

El camino se vuelve sumamente estrecho, donde hay espacio para uno a la vez. La vegetación es espesa y en algunos tramos el camino se puede transformar en peligroso para cualquier desprevino. Hay que tener cuidado con no resbalarse ni caerse ni meterse una rama en el ojo.

Más allá de los cuidados lógicos, y más si vamos con niños o en familia, la senda te sorprende a cada momento. En un instante el sonido del agua nos envuelve de una manera maravillosa.

El salto de agua es imponente.

Si bien el espacio no es muy amplio como en un principio creíamos, ver el agua deslizándose por la roca es una maravilla.

No es comparable a lo que podemos apreciar en el Salto del Penitente, por ejemplo, donde la caída es más espectacular y potente.

Sin embargo el ambiente, el microclima, el agua, la roca y la vegetación, transforman al espacio como en un lugar de otro país, al decir de uno de nosotros.

La mala noticia para otro de nosotros fue que no estaban dadas las condiciones para un baño, ya que el chorro de agua continuaba y no se formaba un estanque como para meterse. A veces dicen que sí se forma pero en este caso no. Una zona muy rocosa y poca agua.

La Cascada del Venado

Una de las personas con las que nos cruzamos nos afirmó que el lugar ideal para darse un baño era la Cascada del Venado, la cual ya habíamos pasado sin visitarla.

Así que, a eso de las 17:30 horas y con la temperatura bajando, intentamos ir por nuestro baño.

La Cascada del Venado se ubica antes de llegar al Cañadón de la Palma
La Cascada del Venado se ubica antes de llegar al Cañadón de la Palma

Arribamos al punto de cruce y no nos percatamos de la señalización (para nosotros mal colocada). Así que tomamos rumbo a la izquierda hacia un camino sinuoso, barroso y sin posibilidad de continuarlo.

Llegamos a un punto muerto y nos dimos cuenta que nos habíamos perdido. Así que volvimos hacia atrás y tuvimos la suerte de encontrarnos con las cuatro mujeres que habían iniciado el camino en el mismo horario que nosotros. Ellas nos indicaron bien el sendero y llegamos a la Cascada del Venado: ¡espectacular!

La caída de agua es más corta que la del Cañadón, pero la piscina que se forma convierte al lugar en sumamente especial.

Estaba pendiente si el que quería bañarse se iba a animar a hacerlo. Ya estábamos cerca de las 18 horas y la temperatura no estaba alta, y menos entre medio de tanta vegetación.

Tomó coraje y se metió. El agua muy fría, evidentemente. Suelo totalmente rocoso y en desnivel. Existió un punto donde casi no hizo pie, justo al lado de una roca enorme que está ubicada delante de la caída de agua. Pero disfrutó de unos cinco minutos de un agua totalmente mineralizada y fresca.

Tras el baño y tomando en cuenta la hora y que se venía la noche decidimos empezar el camino de regreso.

Lamentablemente nos quedó pendiente conocer la Quebrada de Darwin, que nos dijeron es una caída de agua más prolongada y sumamente disfrutable.

Obviamente eso nos condiciona para regresar y más cuando se aproxima el verano y podremos darnos un baño más prolongado en la Cascada del Venado.

En el retorno continuamos admirando un paisaje bellísimo en un atardecer increíble, lleno de paz, calma y sonidos propios de la naturaleza.

Llegamos al casco de la estancia molidos, muy cansados. Habíamos estado en movimiento, casi sin detenernos, por horas, intentando conocer todo lo posible. Por eso nuestra sugerencia es ir con más tiempo o, como nosotros, repetir en algún momento la visita.

El Cerro Aguiar y Cañadón de la Palma fue un paseo que nos encantó. No duden en ir a conocerlo!!!

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