Los chivos expiatorios en la política uruguaya qué reflejan?

Los chivos expiatorios en la política uruguaya qué reflejan?
Los chivos expiatorios en la política uruguaya qué reflejan? (Foto Canal 10)

Los chivos expiatorios en la política uruguaya qué reflejan? La unidad del gobierno comienza a resquebrajarse y lanza manotazos para encubrir las diferencias? Aquí te dejamos una nueva opinión del Profesor Rafael Suárez.

La ciudad de Vienne, sobre el Ródano, a unos veinte kilómetros al sur de Lyon, Francia, fue construida sobre las ruinas de su pasado romano. Fue en esa ciudad donde Arquelao, el hijo del rey Herodes, cumplió el destierro ordenado por Augusto y donde Blandina murió como mártir de Cristo. Las crónicas son contundentes: «después de los azotes, después de las bestias, después del hierro candente, la pusieron finalmente en una cesta y la arrojaron a un toro». Otro mártir de esa época, un oficial romano llamado Mauricio, había sido ejecutado río arriba por negarse a realizar sacrificios a dioses paganos.

En 1311, en la gran catedral a orillas del Ródano, el Papa Clemente V organizó un concilio ecuménico de la Iglesia católica. Ese concilio tenía en su agenda tres grandes temas. Pero el que más preocupaba en ese entonces era el referido a la orden de Los Templarios. El Papa había acordado con el rey de Francia, Felipe el Hermoso, la disolución de esa orden religiosa y militar que nació con el objetivo de proteger a los peregrinos cristianos que llegaban a Jerusalén.

Los Templarios fueron acusados por corromper la fe cristiana, por sodomía y ritos homosexuales, y por seguir lineamientos diabólicos, malignos y heréticos.

Por supuesto que Los Templarios negaron todos los cargos en su contra. A partir de esa determinación el Papa tomó una resolución curiosamente poco cristiana: autorizó el uso de la tortura.

Los métodos favoritos de la época eran el potro, que estiraba los miembros de las personas hasta dislocar sus articulaciones, y la garrucha, que consistía en izar y soltar al torturado mediante una polea, tirando de una cuerda atada a sus muñecas amarradas por la espalda. Otra técnica utilizada por los torturadores era frotarle grasa en los pies y colocarlos delante del fuego. A veces se calculaba mal. Los pies de Bernardo Vado, por ejemplo, sacerdote templario de Albi, se quemaron tanto que perdió los huesos.

Aparte de ello, los torturados eran encerrados y recluidos en grilletes, alimentados a pan y agua y no se los dejaba dormir.

De esta manera muchos de los acusados comenzaron a confesar sus supuestos crímenes, lo que provocó sus muertes en las hogueras por herejes y la expropiación de sus propiedades por parte de la Iglesia y de los reyes de Europa.

De alguna forma lo que evidenció el Concilio de Vienne fue la propia Inquisición de la Iglesia Católica contra cristianos leales al Papa. Antes se había desarrollado esa inquisición contra los Cátaros, cristianos disidentes que tenían su propio jefe de Iglesia. Sin embargo, el ataque a los Templarios, recorrió otros caminos. La Iglesia pactando con reyes en contra de sus propios protectores, aceptando la tortura, la difamación y la muerte como forma de castigo.

Los Templarios fueron destrozados por las diferencias notorias entre el Papado y la furia vehemente del rey de Francia. Esas diferencias dejaron en vilo a chivos expiatorios. La disolución de la Orden del Temple cumplió esa función política, zanjar las diferencias entre Roma y Felipe el Hermoso.

Las luchas políticas siempre dejan en el camino chivos expiatorios y lo que dejó en claro el Concilio de Vienne es que el costo de pagar con actores leales con tal de salvar a una autoridad mayor es posible.

En este Uruguay del siglo XXI las luchas políticas también tienen costos extremos. A pocos meses de la asunción de un nuevo gobierno comienzan a evidenciarse esas disputas y sus consecuencias. Veamos algunas interrogantes que podemos plantearnos al respecto.

¿Acaso el posible alejamiento de Talvi no se debe a un acuerdo entre Lacalle y Sanguinetti y a la postura contraria de Cabildo Abierto?

¿Por qué motivo se disparó un audio comprometedor entre la vicepresidenta de Uruguay y un hombre del espectáculo?

En un sistema democrático toda opinión tiene derecho a expresarse. Opinar no es violar la laicidad. Violar la laicidad sería intentar convencer al otro de que mi opinión es la única válida. Sin embargo en estos tiempos se detona la idea de que manifestarse en contra de la LUC es atentar contra la laicidad y se prohíbe a los docentes el uso del tapaboca alusivo. Eso es censura. Censurar la opinión en un sistema democrático es lo mismo que ponerle grilletes a un templario por parte de una iglesia que profesa la misma fe.

Algo parecido ocurre cuando se pretende censurar a un personaje de radio. Uno podrá compartir o no las expresiones del personaje del Rafa Cotelo, pero de ahí a realizar una denuncia penal y a que tres senadores se refieran al tema, mientras que Rivera es el departamento con más abuso infantil del todo territorio uruguayo, es triste. En lugar de abordar los temas que necesitamos resolver como comunidad, nos abocamos a destrozar a un personaje que viene realizando el mismo humor desde hace años. ¿Ahora nos acordamos del Rafa Cotelo y lo que dice? Qué casualidad! Mientras tanto los homicidios no paran, las redes de explotación sexual tampoco, la inflación menos, y la pérdida del salario real se vuelve casi destructiva para algunas familias más vulnerables, muchas de ellas de Rivera.

En definitiva, lo que nos enseña el Concilio de Vienne de 1311, es que esto recién empieza. Si la unidad multicolor comienza a disentir y a reflejar tensiones, mayor cantidad de chivos expiatorios se necesitarán para encubrir las diferencias. Cada vez corremos más riesgos de mayor censura y de mayor muestra de autoritarismo en la medida que la unidad siga resquebrajándose y la necesidad de aparentar solidez se vuelva más preciada.

Seguramente tengamos otros Rafa Cotelo, otros Talvi, y otros audios para escuchar y alertarnos. La base política del gobierno comienza a crujir y no va a alcanzar con la solidez en la comunicación para zurcir las diferencias. El hilo es fino y todos somos responsables de que no se rompa, la clase política más. De lo contrario nos llenaremos de chivos expiatorios para encubrir una realidad que invisiblemente podría llevarnos al abismo, como le terminó pasando a la Iglesia Católica y a los señores feudales europeos, sostenidos a base de represión, censura, tortura y muerte.

En ese caso, perdemos todos.

La democracia no es solamente libertad de expresión y votar cada cinco años. Democracia es comprender que «naide es más que naide», como decía Artigas y que nuestro valor como personas está protegido por la Constitución y las leyes.

El camino que se está tomando en este momento roza con lesionar ese principio maravilloso que hemos construido como sociedad, al que todavía no alcanzamos, pero aspiramos. La igualdad de derechos no puede romperse por diferencias políticas, ni estar por debajo de ellas.

El costo es muy alto e imprevisible.

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