Conflicto en la Educación: opinión

Conflicto en la educación (foto El País)

Conflicto en la educación (foto El País)

El conflicto en la educación en nuestro país presenta diversas aristas para ser consideradas e intentar alcanzar a una reflexión que conduzca a repensar la estructura de la enseñanza que recibimos todos los uruguayos.



Cuando uno comienza a informarse de las viscitudes del conflicto en la educación percibe que el eje problemático es el tire y afloje entre gobierno y sindicato. Pero nada más alejado de la realidad. Resguardarse en esa mirada esquemática genera un riesgo enorme de estancarse en un escenario que necesita transformaciones más allá de orgullos personales y de posturas ideológicas específicas.

Desde que Tabaré asumió el gobierno y colocó al frente del Ministerio de Educación y Cultura a María Julia Muñoz dejó muy claro que su postura era la de evitar dar el brazo a torcer frente a los sindicatos de la educación, criticados por la opinión pública en general y sin dudas por los sectores de la oposición, fundamentalmente blancos y colorados.

Para Vázquez mantener una postura firme ante los sindicatos significa ganar la pulseada ante aquellos sectores que han criticado a los gobiernos frentistas por no poder «controlar» a los gremios más combativos. La frase «el país no puede estar conducido por corporaciones» haciendo referencia a la conflictividad en la educación desde hace varios años hasta ahora, caló hondo en la percepción del gobierno y en estos momentos intentó una salida a través de la mano dura. Con el decreto de esencialidad dio un paso adelante, pero en falso. Fue un error tremendo. ¿Qué mensaje educativo se da con esa medida?

La esencialidad profundizó el conflicto en la educación

La esencialidad profundizó el conflicto en la educación

En lo personal me quiero detener en dos mensajes educativos que se brindan con esta medida… El primero, que el orgullo personal cuenta más que los intereses colectivos. El orgullo del gobierno de no ceder fuerzas ante los gremios de la enseñanza es inequívocamente un despropósito para dar prioridad a los intereses colectivos de los uruguayos. ¿Ese mensaje es el que tienen que enseñar los docentes en clase? Priorizar su autoridad a través del uso de medidas autoritarias no parece ir en línea con una educación post dictadura.

El segundo mensaje educativo que se brinda con esta medida es el de llegar a acuerdos sin diálogos claros, sin comprender realmente la postura del otro. Aquí la interacción está plagada de piedras colocadas por los propios protagonistas, por nadie más. Y de eso hay que hacerse responsable, porque si no lo hacemos ese mensaje se transmite en las aulas también y en lugar de formar seres capaces de oír y fundamentar opiniones, vamos a formar personas capaces de imponer a cualquier costo las suyas.

Comprender al gobierno:

Más allá de la medida autoritaria establecida con el decreto de esencialidad o anteriormente con la falta de diálogo en la elaboración del presupuesto nacional, el gobierno tiene sus razones para destinar cierto monto al presupuesto educativo, incluyendo en lo referente a los salarios.

En un país que llegó a tener hace más de una década una inversión del PBI en educación que no llegaba al 3 %, aspirar a llegar a un 6 % al fin de este mandato y con un PBI mucho más robusto respecto a los años 90, parece una medida loable por parte del gobierno de izquierda. De hecho los docentes han recuperado parte del salario real perdido hasta el gobierno de Batlle.

En ese marco es entendible para el gobierno que su propuesta es válida y razonable en el contexto de una economía que en este ciclo económico, si bien seguirá creciendo, no lo hará de la misma forma que en el primer gobierno del Frente Amplio.

Conflicto en la educación y aulas vacías

Conflicto en la educación y aulas vacías

 

Comprender a los docentes:

Si hay un sector duramente castigado a nivel salarial es el de los docentes por más que se quieran maquillar los números comparándolos con otros empleos. ¿Duramente preguntarán algunos? Sí, el trabajo docente requiere de atributos que son sumamente estresantes y que no están siendo remunerados como se debe.

Consideraciones generales de la tarea docente:

– Según la Universidad de Yale la docencia es la tercera profesión más estresante, detrás de los pilotos y de los funcionarios de la salud. Más allá de alguna avivada que no se puede desconocer, no es casualidad que infinidad de docentes soliciten licencia psiquiátrica año tras año a raíz de la gran carga de estrés que implica pararse delante de una clase en contextos críticos y no tan críticos.

– Un trabajador docente en Finlandia gana cerca de 3000 a 4000 euros por mes y se destina el 14 % de los ingresos del gobierno a la Educación. Eso permite, no solo vivir con dignidad, también la dedicación full time a la tarea. Para que un profesor uruguayo pueda ganar un sueldo digno tiene que trabajar más de 40 horas semanales, con todo lo que eso implica en corrección y planificación. En las clases de la mañana se puede desarrollar un buen desempeño, ¿pero qué pasa en las últimas horas de clase respecto a la calidad de la enseñanza? Sin dudas se resiente. Es como pedirle a Luis Suárez que juegue cinco partidos por semana no de 90 minutos, de 180. Llega un momento que sus piernas no responden y su talento disminuye. Ese agotamiento es propio de los docentes, donde se hace evidente el descenso de su rendimiento al final de la jornada. El cansancio docente repercute directamente en la calidad educativa de nuestros hijos. Si bien no hay estadísticas precisas, las calificaciones de los estudiantes que concurren en el horario de la mañana son mejores que las que concurren en la tarde. Si bien es un resultado multicausal, uno de los motivos es sin dudas el rendimiento del maestro o profesor a lo largo del día. Es típico el síndrome de burn out en el plantel docente uruguayo y toda la sintomatología que trae aparejado.

-El bajo salario va de la mano con el alejamiento de los cuadros mejores formados en nuestro país. Con un salario inicial en la mano de 17 mil pesos mensuales contra 21 mil como auxiliar administrativo a nivel privado, ¿quién se quiere dedicar a la docencia? Aquellos uruguayos que cuentan con un capital cultural más elevado se alejan de la formación docente porque no encuentran el incentivo económico para su desarrollo personal. En estos momentos nos encontramos con un fuerte flujo de los sectores más bajos ingresando a la formación docente, lo cual está muy bien, pero eso va de la mano de la disminución de uruguayos mejor formados. ¿Si los que dan clases poseen un capital cultural menor, cómo va a resultar la calidad educativa? La tendencia es a la baja y eso solamente se revierte haciendo más atractivos los salarios docentes y logrando que los uruguayos mejor formados quieran dedicarse a esta profesión.

-Podrán argumentar que la educación tiene un tinte vocacional. ¡Sin dudas! Pero como contra argumento tenemos el problema de la masificación. Desde hace varios años ha ingresado a la educación un público que antes no entraba. Esa masificación va de la mano de un aumento de los centros educativos y de la necesidad de contar con más personal docente. Por lo tanto los docentes vocacionales no alcanzan para abastecer la demanda de todo el flujo educativo. Si los salarios no son atractivos, las personas que cuentan con un mejor capital cultural van a transitar por otra alternativa más satisfactoria a nivel económico. La calidad educativa se resiente.

-El valor de la docencia viene en picada. Los docentes perciben que su gran tarea social no está siendo reconocida como corresponde, ni a nivel salarial, ni en lo que tiene que ver con el respeto social a esta profesión. Hoy nos encontramos con maestras que son golpeadas por padres de alumnos o docentes que reciben insultos de alumnos y de sus familiares por sus notas u observaciones. La profesión docente está siendo cada vez menos reconocida y revertir ello también hace en gran parte a la calidad educativa y a disminuir el estrés de maestros y profesores.

Hay infinidad de puntualizaciones para señalar respecto a la tarea docente. Quisimos centrarnos en las anteriores porque consideramos que no están claramente en el tapete del conflicto educativo y en la información que se brinda a la opinión pública.

Es cierto que los gobiernos del Frente Amplio han subido alrededor de un 60 % el salario docente desde que asumió Tabaré Vázquez su primer mandato. Pero eso no significa en absoluto que ese salario se adecue a una profesión extremadamente estresante y demandante, más bien continúa siendo insuficiente el ingreso de un docente para dedicarse full time a su profesión y rendir al máximo en cada clase que brinda.

Si queremos apuntar a la excelencia educativa, no como un discurso en el aire, sino como una realidad en el mediano plazo, los recursos que se destinan a la educación de los uruguayos, y entre ellos, los que se vuelcan al salario docente, son vitales para que nuestra sociedad no retroceda en su nivel cultural como lo está haciendo ahora.

El que los uruguayos demos un paso adelante en nuestro nivel cultural colectivo no es cuestión de un presupuesto, es cuestión de aquí en más de 20 años de acuerdos, salarios dignos, orgullos de poder dejados de lado, y de volver a reconocer una profesión que nos tiene que hacer mejores.

 

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