Doctora Marianela Querejeta: «las vacunas contra el covid no están demostrando ser seguras»

Doctora Marianela Querejeta: "las vacunas contra el covid no están demostrando ser seguras"
Doctora Marianela Querejeta:

La Doctora Marianela Querejeta ejerce desde el año 2000. Fue asistente de la Cátedra de Dermatología del Hospital de Clínicas y ha participado en múltiples actividades científicas tanto a nivel nacional como internacional. Desde hace un año comenzó a notar en sus pacientes posibles efectos adversos de las vacunas contra el covid y entiende que es necesario llevar adelante una investigación exhaustiva por parte del MSP. Generosamente accedió a ser entrevistada y su testimonio es extremadamente valioso para todos nosotros

A la Doctora Marianela Querejeta, especializada en dermatología, la conocimos en la exposición realizada por Rafael Radi en La Experimental. Allí la especialista planteó, con mucha altura y respeto, la necesidad de investigar sobre los efectos adversos de las vacunas, ya que comenzó a notar en sus pacientes un incremento de los síntomas o un agravamiento a partir de las inoculaciones.

Le planteamos la posibilidad de realizarle esta entrevista y accedió con muchísima amabilidad y una gran disposición. Para nosotros resulta un testimonio muy valioso debido a que muchos médicos que también ven lo mismo que ella y entienden la necesidad de estudiar el impacto de las vacunas prefieren no brindar declaraciones públicas. Así que desde Ciudad Malvín queremos agradecer profundamente el testimonio de una profesional de la salud, sus palabras tienen un mérito gigantesco.

Es nacida en Montevideo, Uruguay, y actualmente vive en nuestro barrio, Malvín. Es Doctora en Medicina desde el 31 de julio de 2000 y Médica Dermatóloga a partir del 2006. Fue asistente de la Cátedra de Dermatología del Hospital de Clínicas hasta el 2008 y ha participado en múltiples actividades científicas (Congresos y Jornadas) a nivel nacional e internacional.

Ha trabajado en instituciones sanitarias públicas (Centro Hospitalario Pereira Rossell 2014- 2019) y privadas (hasta la fecha).

En todo este tiempo cómo has visto la evolución de la pandemia? ¿Algo te fue llamando la atención desde marzo del 2020?

Al inicio de la pandemia creí, confié en las autoridades sanitarias de nuestro país, acatando las normas que iban dictándose (me comí el cuento).

Al transcurrir los meses fui observando, escuchando, fui percibiendo, ciertas incongruencias e inconsistencias en el relato oficial. Decidí buscar información por otras vías, encontrando que existían médicos, biólogos, y científicos en general, que disentían con el discurso unívoco, a los que rápidamente se les bloqueaba las publicaciones en redes sociales (YouTube, Facebook, Instagram, Twitter). Se censuraban las voces que discrepaban de una u otra forma con la llamada pandemia y todo lo relativo a ella (confinamientos, uso de tapabocas, restricciones, técnicas de diagnóstico, etc.). Desde ese momento inicié un camino de búsqueda de información. No podía entender que no se permitise discrepar, que no hubiese lugar para el debate. Me di cuenta que la ciencia se había convertido en un Dogma. Quienes pensábamos diferente éramos considerados herejes.

Llegado el momento de promover las vacunas -«como única forma de prevenir el covid»- los colegas y las autoridades afirmaban a viva voz que estas eran efectivas y seguras…había una confianza ciega inexplicable sobre ellas.

Sabido es que para poder catalogar como seguro a cualquier fármaco nuevo es necesario un tiempo mínimo de estudio (varios años).

Yo me preguntaba ¿qué esconden?

Por más avances tecnológicos y apoyo económico que hubiera habido, nunca, jamás podían haber firmado, como escuché de colegas en febrero de 2021, decir que las vacunas eran efectivas y seguras. Los ensayos clínicos apenas habían durado pocos meses. ¿Cómo eran capaces de extraer conclusiones en estudios de tan corto seguimiento?

Prospecto de la vacuna Pfizer vigente en la página web del MSP


Como hace tiempo que curso una artritis psoriásica estoy más atento a las señales en la piel. Un ex jugador de Malvín sufrió una alergia severa en todo el costado derecho tras darse la primera vacuna y he visto personas con dermatitis y psoriasis. ¿En la consulta clínica notás algún incremento de casos en personas vacunadas? ¿Qué sintomás ves más?

En mi práctica clínica estoy viendo un mayor número de pacientes con alergias, eccemas con presentaciones muy floridas, lesiones diseminadas, extensas, con lenta o poca respuesta a los tratamientos convencionales, con el impacto en la calidad de vida que ello conlleva. Porque son cuadros que generan prurito (picazón), que alteran el descanso, el rendimiento laboral, académico, etc. Muchas de estas personas superan los 70 años de edad y nunca antes habían tenido episodios similares.

Veo también pacientes con antecedentes previos de psoriasis que concurren a la consulta con empujes agudos, extensos y con presentaciones diferentes a las que están acostumbrados. Al punto que no piensan que la dermatosis actual sea debida a la psoriasis. En enero del corriente se publicó un artículo en la Journal American Academy of Dermatology (JAAD) donde se hace referencia a siete pacientes con psoriasis en los cuales se plantea a las vacunas COVID como gatillador de los empujes.

Hace ya tiempo estoy asistiendo a personas con empujes más recurrentes de herpes simple. Muchos pacientes con escabiosis (sarna) no respondedores a los tratamientos habituales, con lesiones y prurito persistentes por meses después de haber realizado y cumplido las indicaciones médicas. No logro aún comprender qué es lo que está sucediendo…

El viernes 28 de octubre le planteaste a Rafael Radi que se inste al gobierno a investigar más sobre los efectos adversos de las vacunas. ¿Sentís que no se está investigando lo suficiente? ¿Qué tipo de investigaciones considerás que deben llevarse adelante?

Que yo sepa no se está llevando a cabo ningún tipo de investigación en nuestro país en relación a los posibles efectos adversos de las vacunas COVID. No escucho a ningún colega hablar al respecto. Da la impresión de que para ellos no existieran tales efectos. ¿Eso es así? ¿No será que sí existen y no se los identifica?

Es mandatorio ante la administración de un nuevo fármaco realizar un monitoreo y vigilancia para poder medir la efectividad y seguridad del mismo.

Desde el Ministerio de Salud Pública se debería haber comunicado a todo el personal de la salud (a través de mails institucionales, Sociedades Científicas, gremios, etc.), la necesidad de estar atentos a cualquier evento sanitario sospechoso (por aumento en frecuencia, p.ej.) que surgiera tras la vacunación para poder llevar un registro serio y confiable.

La farmacovigilancia obliga a analizar los efectos (adversos o no) que se dan en personas vacunadas (separando tipo de vacuna, lotes, número de dosis y fechas de administración) y poder compararlos con la población no vacunada.

Ésto me temo que no se hizo.


Nos está pasando, como indicábamos más arriba, que conocemos muchos médicos con una mirada similar a la tuya pero que prefieren no pronunciarse públicamente sobre el tema. ¿Tenés alguna idea de por qué ocurre?

Conozco a médicos en Uruguay que tienen también una posición crítica sobre todas las medidas que se han adoptado en nuestro país y a nivel mundial. También cuestionan la administración de las vacunas COVID. El porqué no se expresan públicamente al respecto, lo desconozco. ¿Será el miedo a eventuales represalias, a perder el empleo, a ser estigmatizados? No lo sé.

Radi en La Experimental: preguntas para el científico
Radi en La Experimental: preguntas para el científico


A Radi también le planteaste que estás percibiendo a la Ciencia como un dogma. ¿Sentís que no se generan ámbitos de cuestionamientos del relato oficial? ¿Qué tan necesarios son?

Es evidente que hubo -y hay- un único discurso sobre el tema COVID y vacunas.

Salvo honrosas excepciones, ningún medio de comunicación masivo (radio, televisión, prensa) le dio la palabra a quienes discrepaban para poder manifestarse. Si llegaban a hacerlo eran vilipendiados sin ningún argumento válido.

En todo este tiempo he visto hacer uso de todo tipo de falacias para negar lo innegable.

No entiendo porqué no se ha permitido debatir.

La ciencia no puede avanzar si no se da la confrontación de ideas, si no se muestran los planteamientos basados en datos, si se niegan la información e investigación veraces por parte de científicos de todas las áreas.

¿Cuál es el problema? ¿Acaso no nos motiva a todos un mismo objetivo: la salud?

Todas las voces deberían ser escuchadas.

No han generado ámbitos para poder debatir.

Cuántos menores de 12 años fallecieron por Covid en 2020 y 2021?
Cuántos menores de 12 años fallecieron por Covid en 2020 y 2021?


En estos días está en discusión si es necesario vacunar a niños menores de 5 años. ¿Tenés alguna postura sobre el tema?

Las vacunas contra el COVID no están demostrando ser efectivas (porque hay variables que han sido modificadas en el último tiempo…) y mucho menos seguras. La probabilidad de que un niño fallezca por COVID-19 es ínfima (Nota de Ciudad Malvín: de acuerdo al MSP no ha fallecido en los últimos dos años ningún menor de 12 años por gripe ni por covid), por lo tanto no se justifica vacunar a la población infantil dado el alto riesgo (comparado con el riesgo de la propia enfermedad) de efectos adversos tales como miocarditis, encefalitis, etc. A eso le llama medir el Riesgo – Beneficio.

Sabemos que hay médicos que han propuesto investigar sobre los efectos adversos de las vacunas. Tú eres uno de ellos. ¿El sistema de salud permite ese accionar? ¿Lo valida?

Las autoridades sanitarias no han instado a realizar ninguna investigación. Los escuchamos negar hasta el cansancio la presencia de efectos adversos (más allá de las reacciones locales en el brazo donde se inyectó la vacuna). Ni siquiera permiten insinuar la posibilidad de que estén sucediendo. ¿Increíble no?

¿Cómo pueden negar algo que no están estudiando?

Los ámbitos para investigar existen pero ¿hay intención de hacerlo?


Sin dudas que tenemos un profundo agradecimiento a una profesional de la salud que comparte su mirada crítica de las medidas sanitarias. ¿Desde el punto de vista personal qué te lleva a compartir tu visión sobre el tema?

Como médica estoy comprometida a velar por la salud del prójimo. Es un compromiso moral, ético y un deber deontológico que los médicos no deberíamos olvidar.

Ciudad Malvín tiene en curso 14 pedidos de informes al MSP. ¿Desde tu experticia médica, qué preguntas le harías al ministerio?

Quisiera saber a qué se debe el 40% en el incremento de la mortalidad en el Uruguay que se ha registrado en lo que va del año 2022.

¿Cuáles son las causas de las muertes?

Quisiera que brindaran los datos sobre el sexo, la edad, estado vacunal COVID, tipo de vacuna, lote, número de dosis, fechas de administración y causa de muerte de los fallecidos.

Quisiera saber cuántos embarazos se han registrado este año en nuestro país. De ellos: 1) cuántos abortos (espontáneos y voluntarios), 2) cuántos nacimientos prematuros y a término, 3) cuántos mortinatos, 4) saber el estado vacunal de la gestante.

Quisiera también saber si el Ministerio de Salud Pública, en algún momento desde que se inició la vacunación contra el COVID en Uruguay, ha dado alguna orden a las Direcciones Técnicas de las diferentes instituciones de asistencia para que los sanitarios estén atentos a poder captar, registrar y notificar cualquier posible efecto adverso de las inoculaciones.

¡Muchas gracias por la entrevista!

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