Que el resultado no opaque los errores ni eclipse los logros

Que el resultado no opaque los errores ni eclipse los logros
Que el resultado no opaque los errores ni eclipse los logros

Como habíamos señalado el 31 de octubre nos íbamos a enfrentar al balotaje más reñido de nuestra historia. Así fue. Es momento ahora de cambios, cierto, pero más que nada de comprender que el resultado no opaque los errores ni eclipse los logros de unos y otros.

Los uruguayos desde el 27 de octubre dieron una clara señal de transformación política. Se terminaba el ciclo de las mayorías parlamentarias en manos de un solo partido dando a lugar a una fase inédita en nuestro país.

Ayer, domingo 24 de noviembre, las urnas nos volvieron a dar otro clarísimo mensaje. Se concretó por escaso margen un viraje en el gobierno y se nos abrió un escenario poco claro de lo que podría suceder con una coalición multicolor que presenta varias grietas difíciles de cerrar.

Por ese motivo, con las dos fuerzas electorales celebrando, es momento de comprender que el resultado logrado tanto por Daniel Martínez como por nuestro próximo presidente Luis Lacalle Pou, no debe opacar los grandes errores cometidos ni eclipsar los grandes aciertos, de lo contrario será muy dañino para nuestro sistema democrático.

En la noche de ayer se vio a una dirigencia del Frente Amplio satisfecha. Conscientes que se alejan del centro del poder, entendieron que remontaron obstáculos casi insalvables para llegar cabeza a cabeza hasta el final. Sin dudas el resultado de este domingo es un gran logro para el Frente Amplio y lo sigue colocando como la principal fuerza política del país. Pero este resultado no debe opacar todos los errores cometidos en los 15 años de gobierno.

Es cierto que gobernar desgasta, genera una oposición más tenaz y sólida, enojos, malhumores, conflictos. Pero más allá de estos aspectos hay errores vitales que deberían evitarse. El Frente Amplio en algunos aspectos comenzó a operar como lo hicieron históricamente sectores determinados de los partidos tradicionales, utilizando al Estado como contención de votantes y desarrollando políticas basadas en promesas incumplibles. ¿Acaso Tabaré Vázquez podía haber prometido bajar la delincuencia en un 30 % o haber prometido transformar el ADN de la educación? ¿Acaso Lucía Topolansky podía haber prometido haber visto el título de Sendic? ¿Acaso Daniel Martínez podía haber prometido alcanzar los 90 mil puestos de trabajo cuando se perdieron 55 mil?

El Frente Amplio cometió errores graves en su gestión de gobierno. Apenas los reconoció en el cierre de campaña, antes se confió y abusó de su mayoría parlamentaria y se dejó atornillar al aparato estatal como lo hicieron históricamente los colorados, por ejemplo.

Los errores cometidos por el Frente Amplio no pueden opacarse por el resultado de anoche. Deben dimensionarse correctamente desde la dirigencia y comprender que si llegaron cabeza a cabeza fue por la tarea militante y no por su capacidad de atraer votantes. La dirigencia del Frente Amplio no solo debe ser autocrítica, debe dar un paso más hacia adelante y renovarse conceptualmente. ¿En este gobierno de Tabaré Vázquez cuál era el rumbo trazado? ¿Qué ideas fuerza movieron a los uruguayos? El sistema nacional de cuidados tal vez, como algo muy tibio (aunque sumamente necesario). Este último gobierno del FA funcionó por inercia y terminó siendo rescatado por la voluntad de sus militantes. Un error grave y totalmente evitable, lo que demuestra que el poder corrompe, no solo en materia económica, sino en espíritu de ser mejores.

Por el lado de Lacalle Pou se enfrenta a un desafío muy complejo. Muchos uruguayos lo votaron por sus propuestas en seguridad y en supuestas mejoras en el empleo. Muchos uruguayos también lo votaron en contra del Frente Amplio, al estilo Brasil.

El nuevo presidente tiene a su lado una coalición multicolor. Una coalición que, como todas las coaliciones, le promete un primer año de oro, un segundo año de plata, un tercer año de bronce y el resto del mandato no puede prometer más nada. Es una incógnita saber cómo podrá gobernar Lacalle Pou a partir del cuarto año teniendo minorías en diputados y en el senado, porque los colorados y Cabildo Abierto tendrán que separarse para las elecciones del 2024. Es un tema serio y que será complejo de resolver. Es cierto que por algo pretende instaurar una ley de urgente consideración. Sabe que necesita obtener lo que quiere en el primer año, luego cada vez se le hará más difícil.

Por ese motivo el nuevo presidente no debe eclipsar los logros del gobierno saliente, que los tiene y son muchos: derechos para los trabajadores rurales y empleadas domésticas, matrimonio igualitario, despenalización del aborto, crecimiento histórico en el salario real (incluso en los militares) y en las jubilaciones, intentos de modificación de la matriz energética y productiva y un montón de logros más. Sería un gravísimo error renegar de ellos a pesar de algunas voces discordantes dentro de la coalición.

Lacalle Pou tiene dos piedras enormes en su zapato: una económica y otra política.

Por el lado económico se encuentra con un déficit fiscal muy elevado (4.9 % del PBI) y ya se vio tentado a desarrollar políticas liberales, es decir, que el Estado se aleje de la economía. Una de las propuestas es permitir la libre importación de combustible. Si se ve tentado a aplicar, lo que históricamente ha hecho el Herrerismo, políticas económicas liberales, sin dudas que va a existir un crecimiento, pero también una menor distribución de la riqueza. Eso podría provocarle un dolor fuerte de cabeza a este gobierno por las movilizaciones sindicales que verán derechos en retroceso. Habrá que ver si Lacalle Pou cruza esa línea.

Por el lado político la gran piedra en el zapato es Cabildo Abierto y Manini Ríos. Sus declaraciones en el límite de la tolerancia democrática poco ayudan al sistema político en general. Si Manini Ríos sigue en esa postura o Lacalle Pou cede o tendrá que alejarlo de la coalición de gobierno. Ambos caminos son peligrosos si el nuevo presidente eclipsa los logros del FA; si cede ante Manini se verá políticamente debilitado y si lo aleja necesitará votos en el parlamento del FA para poder gobernar.

Por el bien de todos, que las decisiones sean las mejores!

Hay tiempo!

¿Sabías esto?

Compartí la información
0

Seguramente te interese...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 

Simple Share Buttons