Un gigante deja la playa

 

Llegó a su fin la novela Fernando Martínez. El jugador más ganador en la historia del Club Malvín tomó la determinación de dejar la playa y defender otra camiseta. El debate recién empieza. ¿Vos qué opinás?

 

 

Sin dudas fue un gigante del Club Malvín desde aquella temporada que culminó con el 5 de febrero en el primer título de la institución playera. En ese año fue considerado el MVP del torneo y comenzó su amor incondicional con la hinchada azul, en la cual inspiró una ferviente religión: para muchos el Enano fue Dios.

Desde aquel 2006 a este 2016 Fernando se consagró como ídolo indiscutido de Malvín. Logró 4 campeonatos defendiendo los colores del club del barrio, un podio internacional y además se transformó en el goleador histórico de la institución, superando los 6000 puntos.

En el último juego ante Defensor Sporting, donde Malvín queda afuera del campeonato en esta temporada, fue el que dio la cara en la derrota, ingresando con buenos minutos de rendimiento en un equipo cansado que no dio pie ante un rival que lo superó táctica y físicamente.

Además es el jugador que despierta mayor interés desde el punto de vista del marketing. La camiseta 44, su camiseta, es la que más se vende en el Club con una diferencia abismal ante el resto.

Su condición de ídolo es indiscutida, se la ganó por mérito propio dejando todo en la cancha cada vez que le tocó jugar. La hinchada se lo reconoce, como también la Comisión Directiva que le fue renovando el contrato año tras año y con muy buenos salarios.

Fernando Martínez es ante todo un profesional, y así lo hizo saber al final de esta temporada cuando le planteó a la Comisión Directiva su deseo de dejar Malvín y jugar por otro equipo.

Allí comenzó esta novela.

Fernando Martínez pidió para irse

Fernando Martínez pidió para irse

 

Este fin de semana la noticia de que Fernando Martínez dejó a Malvín conmocionó a muchos hinchas playeros. Las redes sociales explotaron de muestras de adhesión y afecto como también de críticas por abandonar al club en este momento cuando más se lo necesitaba.

Es que en el marco de la reducción del presupuesto destinado al básquetbol para priorizar obras, tanto Pablo López como la Comisión Directiva, confiaban en que el jugador referente fuera parte del equipo con mayor protagonismo. Por eso se resolvió renovar el contrato al talentoso capitán azul.

Sin embargo en la cabeza del Enano revoloteaba otra idea. Fue creciendo en su interior el pensamiento de dejar Malvín y defender otra camiseta. Por lo que sabemos al cierre de la temporada Fernando tuvo tres propuestas: Aguada, Goes y Olimpia.

Teniendo contrato vigente con Malvín le plantea a la Comisión Directiva su deseo de rescindir y apostar a seguir su carrera en otro club.

La 44 es un símbolo en Malvín

La 44 es un símbolo en Malvín

La Comisión Directiva se encontró en el dilema de aceptar el pedido del ídolo o respetar el contrato. Muchos hinchas azules comenzaron a manifestar en las redes sociales la necesidad de que el goleador playero se mantenga con los mismos colores y que el esfuerzo debía hacerse.

Pero lo cierto es que la decisión por parte del Enano ya estaba tomada. Él argumentó que quería ir a un club donde pudiera jugar más minutos y donde, además, le garantizaban más años de contrato. La Comisión Directiva le retrucó que en esta temporada iba a tener más minutos y que era el deseo de todo Malvín que él se quedara en la institución.

Sin embargo su deseo fue el de rescindir. Al respecto el vicepresidente de Malvín señaló en la web oficial que «nuestro deseo era que permaneciera en Malvín, pero por tratarse de Fernando Martínez estuvimos dispuestos a dejar de lado los intereses deportivos y aceptar su pedido de rescindir el contrato. Para nosotros primero están las personas y el Enano ha sido parte de la rica historia del club; permanecerá por siempre en la memoria y en el corazón de todos los malvinenses. Respetamos su decisión de buscar un camino distinto al nuestro y le deseamos lo mejor en lo que le toque venir».

Por lo que hemos visto en las redes muchos hinchas están con bronca por la forma en que se definió la salida de Fernando y vimos críticas fuertes a la Comisión Directiva.

Nosotros tenemos otra mirada de la situación. Fernando Martínez es un profesional, hincha de Montevideo, y fue él quien tomó la determinación de defender otros colores. En todos los deportes profesionales los ídolos cada vez más son de barro porque juegan otros intereses. Él eligió lo que consideró lo mejor para sí y está en todo su derecho, además se lo ha ganado por mérito propio el hecho de elegir dónde quiere jugar o no.

Que se critique a la Comisión Directiva (que es honoraria) de Malvín por una determinación de un jugador (que es profesional) es incomprensible en un mundo competitivo donde prima el interés de obtener el mejor salario por el mayor tiempo posible.

Las alegrías que generó Fernando Martínez a todo Malvín son inigualables, y por eso la institución lo compensó de la mejor manera posible. Se lo va a extrañar en cada juego y en cada cancha, no hay dudas de eso. Pero también respetar su decisión es entender que el deporte profesional tiene otros intereses. Si el Enano jugara solamente por pasión estaría en Montevideo jugando la LUA.

A la larga o a la corta esa realidad se tiene que entender más allá de enojos y broncas. Malvín mostró grandeza en un momento jodido y eso habla de la calidad humana de quienes conducen a la institución.

Hay hinchas que afirman que no van a ir más a la cancha, pues bien, que no vayan. Eso no es ser hincha, el hincha lo es siempre, en las malas y en las buenas. En este momento de malas, hay que estar más que nunca.

Desconocer a una Comisión Directiva que trabaja de forma honoraria y hasta poniendo dinero y criticarla por la decisión tomada por un jugador profesional, no es de hincha, ni tampoco defiende a un ídolo que no quiere estar más en el Club, es de desagradecido.

Hacer más grande la gloria de Malvín es aceptar la realidad del básquetbol profesional y mantener la misma pasión de aliento en cada minuto de juego, en cada instante donde la bola rompe la red y llena de emoción a cada alma azul.

A tener claro que a «Malvín lo hace grande su gente», cada hincha que mantiene viva la ilusión de ver la camiseta azul entrando a la cancha sin importar quien la vista y quien la defienda.

Es hora de mostrarlo.

 

 

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