Nuestro homenaje a Javier Espíndola: entrevista realizada en el 2012

Nuestro homenaje a Javier Espíndola: entrevista realizada en el 2012
Nuestro homenaje a Javier Espíndola: entrevista realizada en el 2012

El próximo sábado 27 de febrero a las 9 horas la familia y amigos de Javier esparcirán sus cenizas en la Playa Brava, en un lugar que siempre le fascinó: la Resbalosa. Es un momento difícil para todos los malvinenses que supimos quererlo y apreciarlo. Por ese motivo queremos compartir con todos ustedes una entrevista realizada por Fernando Abate en el 2012: nuestro pequeño homenaje a Javier Espíndola

En los primeros días del año publicamos una entrevista a Javier. Fue antes de enterarse de la mala noticia que desencadenaría duro momento que estamos viviendo en el barrio. Cuando se publicaba esta nota nadie se imaginaba lo que iba a suceder en menos de dos meses. Para nosotros su fallecimiento resultó un fuerte impacto. Por ello queremos brindarle este pequeño homenaje a Javier Espíndola, un hombre que fue producto de nuestro barrio.

Entrevista de Fernando Abate

A fines de los `70 comenzó el profesionalismo en el básquetbol uruguayo junto a la llegada de los primeros jugadores extranjeros. En esta misma época surgió en Malvín un joven entrenador que, en el futuro, tendría gran trascendencia en el básquetbol uruguayo: Javier Espíndola.

Javier nació en el Centro pero, al año ya estaba viviendo en Malvín, enfrente al club. Él siente haber nacido en el barrio ya que, sus primeros recuerdos son de cuando ya vivía en el mismo.

Cuando tenía seis años, llegó a su casa Omar Migliani, dirigente del club y dueño de la confitería Torino, haciendo una campaña de socios.

Desde ese momento comenzó a ir al club que, en ese momento era el único lugar que tenían los chicos para jugar ya que, la plaza, que hoy se encuentra frente al club, no existía.

– “Pasaba muchas horas en el club. El primer vínculo grande que se generó fue con los cantineros, primero fue León Slacinkas y luego Alfredo Venditto. Tal vez pasaba más horas con ellos que con mis padres.

Lo bueno es que en aquel momento hice muchos amigos que vivían cerca del club. Fue también, un vínculo muy fuerte porque muchos de ellos siguen siendo amigos e incluso, algunos hoy en día son dirigentes del club.” –Nos cuenta Javier.

Como muchos de los chicos de aquella época, comenzó a entrenar básquetbol dirigido por Rúben Bottari.

– “Siendo aún muy chico, jugamos un campeonato que fue trasmitido por televisión. Para mí fue algo increíble, en ese momento sentí que mi vínculo con Malvín sería eterno” – Recuerda.

Cuando tenía quince años, Ruben Bottari lo llamó para que lo ayudara en el trabajo de formativas. – “En pleno verano, cuando todos mis amigos se iban a la playa, yo me quedaba con él a dirigir. Pero era más, por respeto a Bottari que por vocación propia. No se me cruzaba por la cabeza decirle que no.

En aquel momento los entrenadores de Malvín, Bottari, Cebreiros, eran considerados los mejores en el trabajo de divisiones formativas. Había una estructura en la que el club generaba buenos entrenadores y buenos jugadores. No se trataba sólo del buen trabajo de cada entrenador, sino que, en el club se había generado una mística que hacía que se formaran buenos entrenadores.

El club lograba un arraigo muy fuerte que hacía a los entrenadores y a las personas ser cada vez mejores.”-

Más tarde fue Alfredo Venditto quien lo convocó  para ser su ayudante en la reserva. También fue ayudante de Banchero y de Cebreiros.

– “Mi formación como entrenador fue estar al lado de grandes entrenadores. Más adelante realicé estudios. En mi caso primero tuve la oportunidad y luego la formación.”-

Por supuesto, en aquel tiempo, todo ese trabajo era en forma amateur. En 1976 el club Albion de Pan de Azúcar lo contrató para dirigir en el que sería su primer trabajo remunerado.

Al año siguiente Malvín le ofreció un sueldo para dirigir formativas. De ese trabajo surgieron importantes jugadores como Juan Fitipaldo, Edgardo Otatti, John Campbell, Juan Carlos Mignone.

En los años que jugó en formativas del club, tuvo como compañeros, entre otros, a algunos que en el futuro serían importantes jugadores: Alejandro Dibarboure, Sergio Somma, Rodolfo Pazos.

– “Con Sergio (Somma) jugábamos al fútbol y al básquetbol juntos.” –

En 1979 hizo un interinato en primera división pero se negó a dirigir porque no se sentía preparado. Meses más tarde terminó aceptando el cargo ya que contaría con la colaboración de Bernardo Larre Borges.

– “Bernardo me llevó de la mano durante tres años. Venía a los entrenamientos y a los partidos. Pero luego, al verme con más confianza comenzó a venir menos. Fue él quien me mandó a Buenos Aires y a Caracas a realizar unos clinics. En aquel momento yo no estaba al tanto que se podían realizar esos estudios. Para mí fue muy importante. Bernardo me dio una tarjeta de presentación suya, con eso se me abrían todas las puertas ya que, era una persona muy apreciada en todos lados.

En este sentido fue muy importante la colaboración del club que se hizo cargo de todos los costos que esto generó.

La directiva de entonces, con Canil a la cabeza, reorganizó el trabajo de formativas y colaboró mucho en mi formación. Por esto es que yo siento ser un producto genuino del club.

El club hizo mucho por mí, y siento que aún no he podido devolverle algo de lo que me dio. El trabajo que hice en el club tuvo su remuneración, por eso tengo el deseo, en algún momento, de hacer algún trabajo voluntario por el club.

Hoy en día siento una sana envidia de mis amigos que trabajan por el club y le han podido devolver algo de los que el club les dio.

Por ahora sigo siendo entrenador y esta función no es compatible con un trabajo voluntario para el club, pero en algún momento y de alguna manera, me gustaría hacerlo.” –

Javier Espíndola fue uno de los entrenadores más jóvenes en dirigir primera división. Con tan solo 23 años era el técnico de Malvín, dirigiendo, en su mayoría, a jugadores que lo superaban en edad.

Con respecto a esto nos cuenta: – “El “Manteca” González y el “Gitano” Iglesia, fueron mis entrenadores en formativas y en ese momento yo los estaba dirigiendo en primera.

No era fácil, eran jugadores muy experimentados y de fuerte personalidad. Yo aún no estaba preparado para dirigir, pero siempre recibí el respeto y la colaboración de todos ellos.” –

Dirigió a Malvín durante cinco temporadas consecutivas logrando siempre buenas ubicaciones en los torneos. Luego dirigió a Defensor dos años, otros dos a Cordón, club con el cual logró el título de campeón federal; Macabi dos años; volvió otros cinco años a Malvín; pasó por Biguá un año; retornó otros tres años a Macabi con quien logró el campeonato federal en 1994, la copa Río de la Plata en el 95 y fue sub campeón sudamericano en el 96.

Ese año fue dirigir a Argentina donde estuvo seis años pasando por varios equipos: Racing de Avellaneda, Central Entrerriano y Unión de Colón.

En su vuelta al país dirigió a Welcome, Unión Atlética, Salto Uruguay con el que fuera campeón de la Liga Uruguaya, Paysandú básquetbol, pasó por Libertad de Asunción, Aguada, Ferrocarril de Salto, Cader de Rocha y actualmente dirige a Welcome.

Es el técnico de mayor trayectoria de los que, actualmente, dirigen en la Liga Uruguaya. Son treinta y tres años de forma ininterrumpida.

También tuvo un pasaje por la selección nacional entre los años 1987 y 1991. Como técnico de la selección dirigió los torneos Panamericanos de Indianápolis 87, La Habana 91; los sudamericanos de Ecuador y Venezuela; el preolímpico de Montevideo 88. Tal vez su mayor logro con la selección fue haber clasificado al campeonato mundial juvenil de Canadá en 1990, con un equipo que integraban importantes jugadores como, Juan Manuel Moltedo, Gonzalo Caneiro, Diego Losada, Giuliano Rivera, Adrián Laborda, entre otros.

Al dirigir durante tantos años y a los principales equipos del medio y también a la selección, tuvo a su cargo a los más importantes jugadores de los últimos treinta años del básquetbol uruguayo: Horacio López, Wilfredo Ruiz, Hebert Nuñez, Carlos Peinado, Marcelo Capalbo.

Javier destaca de su pasaje por Argentina a Esteban De la Fuente como el jugador más completo que dirigió. Era un jugador muy importante, uno de los que hizo la transición de una generación a la que luego sería la llamada “Generación Dorada”.

Fue presidente de la Asociación de Entrenadores. Durante su mandato, fue gran impulsor de la Liga Uruguaya, tomando como modelo la argentina en la que había participado.

– “Lamentablemente la Liga Uruguaya duró sólo dos años. Una liga es un torneo profesional, vendible, cuyos dueños son los clubes que la disputan. Acá no es asi. En Uruguay la competencia está atada a la Federación Uruguaya de Básquetbol.

Aquí se copia el título, pero esto, como está planteado hoy en día, no es una liga. Es como era el viejo torneo Federal pero con otro nombre.

La idea de la liga era jugar con el mismo número de participantes de la capital y del interior sin afectar la competencia de cada uno. Pero los equipos de la capital no quieren eso y de a poco han vuelto al torneo capitalino.

En las ligas más importantes del mundo la asociación de entrenadores y la de jugadores son las que discuten los proyectos y luego los dirigentes buscan los instrumentos administrativos para llevarlos a cabo; aquí son los dirigentes los que resuelven.

Sin la actuación y el compromiso de estos dos estamentos: entrenadores y jugadores, no se puede funcionar.” –

Volviendo a su vínculo con el club, se siente feliz de la transformación que el mismo ha tenido a pesar de verlo a distancia. Desde hace algunos años vive en la ciudad de Salto. Se radica momentáneamente en Montevideo cuando dirige algún equipo de la capital.

– “La expansión que ha tenido el club la saludo y la festejo. Siento una gran satisfacción de que al club lo dirijan personas que han estado siempre vinculadas al mismo, que son mis amigos y se han mantenido unidos a lo largo de los años. Eso lo ha logrado el club, la sensación de pertenencia que ha generado en la gente.” –

Con respecto al primer título de campeón de Malvín nos expresó: – “Fue una alegría indescriptible, algo impensado en otras épocas. En ese momento no estaba dirigiendo a ningún equipo y lo viví desde Salto.” –

Javier Espíndola no sólo ha dirigido a Malvín por diez temporadas en dos períodos, sino que, ha marcado un estilo de trabajo dentro del club. Tiene una dilatada carrera de más de treinta años, que lo ha llevado a dirigir a los más importantes equipos de nuestro país, asi como a la selección nacional y equipos del exterior.

Hoy en día siente el deseo de retornar al club, en algún momento, para retribuirle algo de lo que el club ha hecho por él.

Entrevista realizada por Fernando Abate en el año 2012

Hasta siempre Javier!!! Gracias por tanto!!! Gracias! Gracias! Gracias!

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