Marcelo Estefanell: «Hay que rescatar lo que es esencial en todos los tiempos: el amor y la solidaridad»

Marcelo Estefanell: "Hay que rescatar lo que es esencial en todos los tiempos: el amor y la solidaridad"
Marcelo Estefanell: «Hay que rescatar lo que es esencial en todos los tiempos: el amor y la solidaridad»

En la jornada de ayer compartíamos nuestra reseña del último libro de Marcelo Estefanell: De todos los nombres, el nombre. Sin dudas una obra preciosa que llega al alma del lector. Por ese motivo hoy nos place entrevistar al autor que escribió su obra en plena pandemia

Entrevista a Marcelo Estefanell

El libro disparó muchas preguntas. Pero hay una que sobresale de forma constante en mi mente. ¿Qué pasó para que luego de vivir una infancia privilegiada, como muy bien señalás en el texto, Marcelo Estefanell se volcara a un movimiento armado como el del MLN?

Porque me educaron mostrando la realidad del momento. Sin ocultar la pobreza y las injusticias. Mi padre apoyaba al Partido Socialista a través de su admirado Emilio Frugoni. La crisis de los ‘60 pegó fuerte en mi familia y los fenómenos políticos, como la Revolución Cubana y la Guerra Fría, eran temas permanentes de conversación entre mis mayores.

El libro fue escrito en plena pandemia y de alguna manera dejás entrever que funcionó hasta de salvavidas. ¿Cómo han sido para vos estos dos años?

Me siento un privilegiado porque vivo en un barrio de amplios espacios, bosques cercanos y sin problemas serios de salud o económicos. Entonces, en lo único que me afectó fue los límites obvios de una cuarentena. El hecho de no poder ver ni reunirme con mis hijos, nieto, amigos y hermanos, me despertó todos los tic de los tiempos de reclusión: rutina, ejercicio, lecturas y, sobre todo, escribir. Los recuerdos gratos retornaron para iluminar un presente incierto y doloroso.

En el 59 viviste las inundaciones de Paysandú, las cuales marcaron incluso al nuevo gobierno del partido Nacional. ¿Qué sensaciones te dejaron aquellos días donde el agua no cedía? ¿Tenés algún recuerdo político de ese momento?

Los recuerdos políticos de entonces son escasos porque yo tenía 8 años, pero el triunfo de la Revolución Cubana, primero, y la expectativa que generó Chicotazo, después, estaba en el ambiente. Luego vendría la reforma cambiaria de Azzini y la bronca de mi padre y mis tíos eran patentes porque eran acreedores y cobraban tarde un capital devaluado. Las inundaciones, por otra parte, mostraron la miseria en que vivían muchos coterráneos y, sobre todo, los leprosos. No tener energía eléctrica ni agua corriente ni clases nos marcó para siempre.

El libro también desnuda las diferencias entre un tipo de niñez muy diferente a la actual. Hoy la niñez es casi digital y en aquel entonces no. ¿Qué tendríamos que rescatar de ese mundo más mecánico o artesanal?

Hay que rescatar lo que es esencial en todos los tiempos: el amor y la solidaridad, la cohesión familiar y la calidad —más que la cantidad— del tiempo compartido con los seres queridos.

Hay dos escenas que me llamaron mucho la atención. Una cuando en pleno interrogatorio policial-militar te encontrás con un conocido pero del otro «bando» (El lector puede leer nuestra reseña del libro La redención de Pascasio Báez). Cómo fue ese momento? La otra escena es la del encuentro de dos familias que huyeron de la Segunda Guerra Mundial. Y más me llamó la atención que fuera en Paysandú, una ciudad bastante lejos de la capital y más lejos de Europa.

El momento del encuentro con el Coco creo que está mejor expresado en el libro que en cualquier otra parte. Fue muy conmovedor en el sentido más profundo del término porque fue la entrega de un soldado, antes un paisano, que puse por delante el afecto por quien conoció de niño y respetó siempre. En cuanto al otro tema, al encuentro de dos familias que sufrieron la Segunda Guerra Mundial en un lugar tan apartado del mundo, no olvidar que Paysandú fue un polo de atracción para muchos inmigrantes con capacidades técnicas por el auge industrial del momento y las posibilidades de trabajo. Por otra parte, el Río de la Plata en su conjunto fue un destino promisorio tanto para perseguidos por el Fascismo y el Nazismo antes y durante la guerra, como en la posguerra.

Hoy no estás viviendo en tu ciudad natal. ¿Por qué?

Porque en mis tiempo universitarios solo se podía hacer Veterinaria en Montevideo. Y cuando salí de la cárcel, al fin de la Dictadura, también.

En el libro aparece un conflicto religioso, por llamarlo de alguna manera. Dudas acerca de las enseñanzas cristianas. ¿Cuál es tu estado espiritual hoy?

Soy de la generación previa al concilio ecuménico Vaticano II, durante el papado de Juan XXIII, cuando la misa se realizaba en latín y era pecado mortal asistir a la Asociación Cristiana, por ejemplo, o a cualquier sitio religioso que no perteneciera al catolicismo.

Soy de los tiempos donde la Génesis del mundo no se discutía y la palabra del Papa era verdad revelada. A los 14 años ya sabía que el dogma no se sostiene con nada. De todas maneras, lo bueno de las enseñanzas de ese hombre llamado Jesús que fueron el amor al prójimo, el perdón y el compromiso con los más necesitados, son aportes válidos en cualquier circunstancia. Lo demás son construcciones históricas asociadas a intereses económicos y dominantes.

Mi estado espiritual se sostiene en la persecución de la coherencia entre lo que se piensa y siente y la práctica diaria, y se basa en el respeto por todas las religiones y culturas sin exclusiones.

¿Cuándo fue la última vez que Marcelo Estefanell jugó al ring raje?

De eso, con precisión, no me acuerdo. Probablemente, el último ring raje quedó anclado en aquella infancia que cuento en el libro.

Muchas gracias Marcelo!

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