Opinión: Política de Fantasías

Opinión: Política de Fantasías
Opinión: Política de Fantasías

En el marco de las elecciones nacionales, donde el sistema político parece prometer resultados y propuestas difíciles de cumplir, Diego Estévez nos presenta su columna de opinión titulada Política de Fantasías.

Querido lector. Hoy hablaremos de fantasías, y es una palabra que todos conocemos. ¿Quién no ha fantaseado alguna vez? Todos, ¿verdad? 

Cuando era chico estaba prácticamente todo el día jugando al fútbol con mis amigos. Muchas veces, luego de jugar me quedaba con uno de ellos y charlábamos varias horas; el tema más predominante era qué íbamos a ser cuando seamos grandes. En esos tiempos nos gustaba ir a pescar al río, y planeábamos que cuando fuésemos mayores íbamos a ir a acampar en nuestros vehículos, llevaríamos, esto, aquello, etc. 

Obviamente que no íbamos a ir en un autito así nomas; nuestros autos serían de Chévrolet para arriba. De esta manera fantaseamos por años, y se nos pasaban las horas. Por supuesto que eso nunca se concretó. 

Si usted es de los que cree que las fantasías son solo cosas de niños, déjeme decirle que está muy equivocado/a. Ya en el siglo XIX el rey Juan II (llamado por muchos el Rey Loco) fantaseaba con palacios como refugios en los bosques, montañas y lagos de Baviera, cuando era solo un niño dibujaba un roqueado cercano al palacio de su padre. A sus 24 años siendo ya rey, sobre él mandó elevar Neuschwanstein; su castillo más fantasioso y el que menos pudo disfrutar, se construía. 

Usted se preguntará ¿Qué tiene que ver esto con la política? Créame que mucho. Porque a Juan II, a mí y a la política nos une una palabra: Fantasía. 

Por ejemplo. Este es un año de elecciones electorales. Basta solo con prender la tele para darse cuenta de lo que le digo. Los políticos cada cuatro años comienzan a construir sus discursos fantasiosos, donde prometen el oro y el moro, pero no tienen ni idea de dónde conseguirlo. 

No sé en su país, pero en el mío (Uruguay) cada cuatro años no falta un facho o un comunista con mate y termo bajo el brazo, que sale a figuretear para conseguir algún votito para octubre. 

Amigos, más allá de que los políticos nos sigan vendiendo humo, no se sienta un gil por seguir comprando. Empiece a fantasear, si no sabe cómo, pregúntele a su hijo. Pero no fantasías como las de ese que se lanza como candidato; sino como Juan, que fue el único de los tres ejemplos que puse que concretó su idea. 

Bueno, es cierto que luego los NAZIS ocultaron el castillo y dieron la orden de destrucción del mismo si perdían la guerra. Pero que se concretó se concretó. 

Las opiniones vertidas en el portal son entera responsabilidad de quienes las escriben.


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