Profesor Rafael Suárez: «pensar en una violación en grupo de una mujer como asqueante no alcanza»

Profesor Rafael Suárez: "pensar en una violación de una mujer como asqueante no alcanza"
Profesor Rafael Suárez: «pensar en una violación en grupo de una mujer como asqueante no alcanza» (Imagen: Artista Leo Ferrazzi)

Todo el país quedó conmovido y removido por la reciente violación en grupo de una mujer de 30 años en el barrio Cordón. Incluso el presidente Lacalle Pou se refirió al tema este martes. Nos pareció ocurrente buscar las palabras del Profesor Rafael Suárez por aquello de, como decía Gandhi, «ver la realidad con ojos nuevos».

Realmente fue un impacto severo para el comienzo del 2022. Una mujer que conoce a un hombre en un boliche, van a la casa de él, ingresan a la habitación y luego más hombres se suman y la violan. Esto pasó en Uruguay y el escándalo se hizo carne en muchos uruguayos. En declaraciones a Telemundo, el presidente Lacalle Pou calificó la situación como “asqueante y aberrante”. Además sostuvo que “estos actos no son propios del ser humano ni son propios, en este caso, del género masculino. Nos debería dar vergüenza y rechazar contundentemente este tipo de situaciones”, enfatizó.

Por otra parte infinidad de colectivos y figuras nacionales se han manifestado ante el asombro de los acontecimientos totalmente lamentables.

Por ese motivo nos pareció una buena oportunidad contar con la mirada del Profesor Rafael Suárez acerca de este tipo de violencia.

¿Cuál sería tu primera impresión? Muchos han utilizado la palabra asco, aberración, vergüenza.

Así ha sido siempre. Cada vez que sucede algo similar, de alto impacto social, aparecen esos términos. Pero este tipo de situación son la punta de un gran iceberg y lo que menos hacen es abordar el problema de fondo. Tenemos que considerar que en Uruguay, al menos desde el 2018, se realiza una denuncia por violencia doméstica cada 13 minutos. ¿Cómo es posible que exista ese número tan inmenso? Después cuando aparece una punta del iceberg como la violación en grupo de la mujer de Cordón o lo que sucedió hace un tiempo en el Parque Santa Teresa, nos rasgamos las vestiduras. Pensar en una violación de una mujer como asqueante no alcanza, o en una agresión tanto física como simbólica hacia cualquier ser humano. Porque mañana la gran mayoría de los que dijeron sentir asco siguen su vida como si nada hubiera pasado. Si más allá de los calificativos no hincamos el diente en los aspectos profundos de este tipo de situaciones, las vamos a seguir repitiendo una y otra vez.

Algo de eso mencionaste en una entrevista anterior en el tema del suicidio

En Uruguay cada 11 horas una persona se quita la vida y solo nos acordamos de eso cuando se brindan las cifras. En el 2020 los suicidios superaron a los fallecidos por covid y el país no se paró ni nadie reformuló políticas sobre el tema para resolverlo. De hecho con la pandemia se agravó y el año pasado el número creció. Se conocen las cifras, nos lamentamos, y luego qué hacemos? Nada. O sea, hacemos lo mismo. En el caso de la violencia doméstica o de la violencia hacia la mujer es casi similar. Nos lamentamos cuando sucede un caso de este calibre y luego miramos para el costado en general. Cada 13 minutos una denuncia, año tras año, y seguimos creyendo que esto se soluciona con penas y tobilleras. La única diferencia es que existen colectivos de mujeres que están organizados y tienen más voz que los familiares de los que deciden quitarse la vida.

Hacia dónde tendríamos que mirar?

En el pronaos del templo de Apolo en Delfos se escribió una frase sencilla y muy clara sobre hacia dónde hay que mirar: «Conócete a ti mismo«. Tenemos que pensar a comprender lo que está sucediendo en nuestras formas de ser. Cuando el presidente señala en conferencia de prensa, con las mejores intenciones evidentemente, que «estos actos no son propios del ser humano» está cometiendo la simpleza de no mirar hacia dentro. Como humanidad hemos generado este tipo de actos desde los inicios. Si hay algo que ha sido humano es el hecho de someter al otro de forma constante, de ejercer un poder para aliviar un vacío interior que no sabe cómo saciar ni satisfacer. No reconocer estos actos como humanos es seguir haciendo lo que hemos hecho siempre: crear la figura del monstruo ajena a nosotros. Depositamos en la monstruosidad el mal aberrante como un cáncer que hay que extirpar. Así hemos implementado castigos, penas, tanto jurídicas como morales, pero los monstruos se niegan a desaparecer. Siguen emergiendo de las cloacas más profundas y esas cloacas son humanas también. Si el camino es colocar fuera de lo humano lo que le sucede al humano estamos confinados a seguir repitiendo los mismos problemas, una y otra vez.

Desde el punto de vista de ciertas corrientes psicológicas modernas, toda información necesita un replicante. Así funciona nuestro inconsciente, ordenando patrones de datos ancestrales constantemente. Pero si no se alcanza la consciencia de esos datos podemos caer en un bucle infinito de la misma información y creer que es lo único que existe, aplastando todo nuestro potencial por repetir la misma acción inconsciente. De esta manera vemos conductas dañinas repitiéndose de época en época, de hombre en hombre, de mujer en mujer. Esa violación en grupo tiene presente información ancestral inconsciente replicada de generación en generación. Llamarla monstruosidad o decir que nos da asco es no comprender la magnitud del origen.

Pero cuál sería el origen?

Desde el punto de vista histórico cuando se instaló la agricultura y la propiedad privada la mujer pasó a cumplir un rol específico. Tenía que llegar al matrimonio virgen y mantenerse fiel en él. Por qué? Bueno, el hombre necesitaba garantizar que su propiedad pasara a sus descendientes. En el Neolítico no existían pruebas de ADN, cómo se podía asegurar el hombre que la mujer iba a tener un hijo suyo? Siendo virgen. Y cómo podía asegurarse el hombre que los hijos que nacieran de allí en más fueran de él? Siendo la mujer fiel. Esto no era así en el Paleolítico, donde el matrimonio prácticamente era inexistente y de hecho lo que hoy llamamos pareja estable también. Esto además se fue justificando en todas las religiones. Ni hablar de las monoteístas, donde la mujer tenía que estar al servicio del hombre. Así se va conformando una sociedad patriarcal y machista. La mujer es un objeto de satisfacción de los intereses del hombre. Y ahí es donde está la clave. Desde lo más profundo de la historia el hombre fue tejiendo una información inconsciente de que la mujer está para satisfacerlo. Ojo, y esto es trascendente, la mujer también es responsable de ese entramado, es la que inculca esos valores en el hogar y lo sigue haciendo hasta hoy en general. Se conforma una sociedad patriarcal donde ambos géneros sufren. La mujer porque es cosificada, utilizada para satisfacer intereses sexuales, políticos, económicos, sociales o religiosos. Y el hombre, porque debe salir al mundo a buscar sustento, a buscar tierras, riqueza, fama, poder. Así llega a la casa después de una batalla con un brazo menos o un ojo menos o herido de muerte, sintiéndose orgulloso. Con el patriarcado tanto el hombre como la mujer sufren porque lo que siempre va a primar es la insatisfacción.

La insatisfacción sería el monstruo?

La insatisfacción es parte de nuestra cultura occidental. La insatisfacción es lo que no hemos resuelto como seres humanos. Antes intentábamos resolverla conquistando países, pueblos, empresas, dinero. En la actualidad hemos construido otro camino: el de entretenimiento. La consigna es no estar aburridos porque cuando eso llega el vacío se mueve una y otra vez en nosotros. Creer que usando todo el día el celular, viendo Netflix, mirando Youtube o jugando al play nos vamos a satisfacer es una estrategia que solamente favorece a las grandes corporaciones del entretenimiento. Jamás podremos resolver nuestras angustias más humanas por allí. Más bien producimos lo contrario, se agigantan, por eso no podemos parar de estar entretenidos. De allí surgen las conductas «monstruosas». Qué es violar en grupo a una mujer? Intentar satisfacer el vacío ejerciendo un poder abusivo sobre otra persona en situación de indefensión. Esa mujer dejó de ser mujer al entrar al apartamento y se transformó en un objeto de satisfacción, replicando una información inconsciente que viene de nuestros ancestros. Recordemos, además, que un objeto es una propiedad, un ser humano no.

Por qué muchas veces un hombre mata a su ex pareja o la violenta de diversas formas? El argumento en las noticias es por celos, porque lo dejó, porque se quería llevar a los hijos. En el fondo, a nivel primario, es porque ese hombre consideraba a esa mujer como su propiedad. En un paradigma de libertad y de igualdad eso no pasaría jamás.

Hasta que no comprendamos que esa información inconsciente es parte de nuestro ecosistema seguiremos viendo todo el tiempo monstruosidades, en un bucle constante, donde la mujer seguirá sufriendo más que el hombre, aunque éste también sienta un dolor interior por la angustia no resuelta que lo moviliza a tomar esa acción.

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