Quebrada de los Cuervos: un prodigio de la naturaleza en 33

Quebrada de los Cuervos: un prodigio de la naturaleza en 33
Quebrada de los Cuervos: un prodigio de la naturaleza en 33

En la jornada de ayer vivimos una experiencia maravillosa en el departamento de 33. Fuimos a visitar la Quebrada de los Cuervos y nos encantó. Te contamos nuestra experiencia en uno de los lugares más hermosos de Uruguay

La Quebrada de los Cuervos a unos 25 km de la ciudad de Treinta y Tres es un enclave maravilloso de nuestro país. Fuimos a visitarlo en el día de ayer y queremos compartir con los lectores la experiencia de disfrutar un paisaje asombroso.

El Paisaje Protegido Quebrada de los Cuervos es un paso muy angosto del arroyo Yerbal Chico que atraviesa la Sierra del Yerbal, formando una honda garganta que en algunos puntos supera los 100 metros de profundidad.

Veníamos de visitar recientemente la Mina La Oriental en el límite de Maldonado y Lavalleja donde nos adentramos literalmente en la piedra. Decidimos cambiar de escenario para maravillarnos con una visita sublime a La Quebrada de los Cuervos.

La Quebrada de los Cuervos integra el Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Uruguay
La Quebrada de los Cuervos integra el Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Uruguay

Por qué se llama Quebrada de los Cuervos? Porque el paisaje está tamizado por los emblemáticos cuervos de cabeza roja (también conocidos como buitres), que son los guardianes de la zona, acompañados por los de cabeza negra y los de cabeza amarilla.

Por otra parte debemos destacar que todo el paraje funciona como refugio natural de otras aves como la seriema y el dragón -una especie bajo amenaza-, de varios mamíferos, como el oso hormiguero chico, gato margay y el tatú de rabo molle y de una diversidad de reptiles y anfibios.

Según información oficial en junio de 2005 se descubrió una ranita trepadora nueva para Uruguay: Scinax aromothyella.

Un lugar de ensueño

Nuestra visita a La Quebrada de los Cuervos

Por temas de índole familiar nosotros podemos realizar actividades por el día, así que no pudimos pasar la noche allí. Lo advertimos porque, tomando en cuenta si se vive en la capital, la distancia implica en total unas 9 horas en auto ida y vuelta, unas 12 horas si se va en ómnibus.

El paseo, si bien se recorre en menos de dos horas -dependiendo de la condición física y de los momentos en que se para a disfrutar de la naturaleza-, vale la pena realizarlo con calma y en más de una oportunidad. Para aquellos que puedan quedarse una noche en la zona sería lo más recomendable.

Recordamos que la Quebrada está abierta de jueves a domingo y el horario de cierre es a las 18 horas. Se abona una entrada por persona de 100 pesos.

Salimos de Montevideo a las 7:30 de la mañana, tomamos la ruta 8 y nos detuvimos en la ciudad de Minas para que se sumara la última integrante. No fuimos directamente a la Quebrada. Antes habíamos acordado visitar a un matrimonio muy especial y querido para nosotros, Nora y Jorge (amigos también del gran profesor de Matemáticas malvinense Raúl Odino), que viven en el departamento y que desde antes de la pandemia no nos veíamos.

Así que llegamos más tarde al lugar. Saliendo a las 7:40 a eso de las 12 hubiéramos llegado a la Quebrada, pero nosotros llegamos pasadas las 14 horas y lo hicimos desde el lado de atrás de la Quebrada y no desde la ruta 8.

Si se viene desde la ruta se debe pasar por la ciudad de 33 y luego de 20 kilómetros se dobla a la izquierda y se continúa por un camino de balastro.

Al cabo de varios minutos se llega al lugar de recepción. Allí están los baños públicos bien cuidados y se debe dejar constancia del ingreso. Al igual, por ejemplo que en el Cerro Pan de Azúcar, se deben dejar los datos personales. Además se abona una entrada de 100 pesos y se le explica al visitante las principales actividades y los dos circuitos para transitar.

Los dos senderos para realizar

Hay dos senderos para transitar. En ambos casos se llega al mirador principal donde la vista de por sí hace que valga la pena cualquier visita.

Como se ve en el mapa está el sendero largo, de tres kilómetros (pintado en verde) y el sendero corto, de apenas 500 metros (pintado en rojo).

El sendero corto es muy sencillo de transitar.

Nosotros tomamos el sendero largo que es una verdadera maravilla.

A tener en cuenta: el circuito si bien no es muy extenso, es escarpado y hay que tener ciertas precauciones. Llevar buen calzado, agua, y mochila para no llevar nada en las manos, ni siquiera los celulares. Hay tramos que se necesita sujetarse de una cuerda para no perder el equilibrio.

Desde el establecimiento de recepción se continúa en el auto hasta llegar a un estacionamiento tras dos kilómetros. Luego sí, se toma la decisión de cuál sendero tomar.

El sendero largo es una verdadera delicia. A decir de una de nosotros, «es el lugar más lindo que conozco de Uruguay». Y tiene razón. Es sin dudas uno de los parajes más bellos de nuestro país.

En un principio comienza un trayecto de descenso. El sendero es similar al que vemos en la Sierra de las Ánimas, para tener una referencia. Angosto y empedrado.

Luego nos sumergimos en el monte plagado de vegetación, sonidos de aves y surcos de agua que lo transforman en una maravilla.

El equilibrio ideal entre naturaleza y cultura

La primera sensación que uno percibe, casi imponente, es paz. Y más para el montevideano que llega al lugar con un ritmo muy diferente. La armonía del paraje solo nos trae calma y nos va conduciendo lentamente hacia un estado de serenidad profunda.

Luego de transitar por la zona más espesa en cuanto a vegetación, comienza un ascenso que genera un pequeño desgaste físico. Al llegar arriba se sigue por campo abierto hasta que se ve la garganta entre cerros y nuevamente hay que descender.

Ese descenso es espectacular. Hay que hacerlo, como dijimos, con cuidado y más si se va con niños. Es un área empinada. De todos modos a no asustarse que el camino se recorre bien y existen medidas de seguridad acorde con el lugar.

Una playita de piedras bellísima

El descenso desemboca en una playita de piedras que es una maravilla. El agua que corre del arroyo presenta cierta profundidad. Vale destacar que la zona no está habilitada para baños, tomando en cuenta que de esa agua se abastece la ciudad de Treinta y Tres.

De todos modos algunos visitantes desprevenidos se bañaron. Según nos indicaron el agua estaba fría y en algunos lugares muy profunda, incluso no se hacía pie, a diferencia, por ejemplo, de lo que es la Cascada del Venado en el Cerro Aguiar, donde el agua no supera la cintura.

Este punto es muy disfrutable. Con el sol cayendo y el agua corriendo vale la pena quedarse un buen rato allí y fue lo que hicimos.

Luego continuamos el recorrido y tras bordear el cauce de agua llega el turno de ascender hacia el mirador. Es la parte más exigente del sendero y el regalo que otorga ese ascenso es un prodigio de la naturaleza.

Vista desde el mirador en la Quebrada de los Cuervos
Vista desde el mirador en la Quebrada de los Cuervos

La vista desde el mirador de La Quebrada de los Cuervos es impactante, única, una verdadera obra de arte natural que nos regala un paraje de ensueño de nuestro país.

Realmente no hay imagen capaz de reflejar tanta belleza. Los ojos se conmueven ante el paisaje, sacudidos ante un escenario que despierta infinidad de sensaciones que estremecen al visitante que admira un paraje que no tiene igual.

Porque no hay nada igual en Uruguay. Por eso a La Quebrada de los Cuervos llegan personas desde todo el país y desde todo el mundo. Hasta un francés compró una propiedad cerca debido a la majestuosidad del lugar (como sucedió con otro francés en Cabo Polonio). En Semana de Turismo, por ejemplo, llegan casi 5 mil personas al lugar. El momento pico del año y donde no recomendamos ir, obviamente.

Lo cierto es que La Quebrada de los Cuervos en el departamento de Treinta y Tres es un lugar de Uruguay que todo amante de la naturaleza tiene que visitar, es ineludible!

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